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Arte y conservación: una alternativa para recuperar los bosques en Chía, Cundinamarca

Nota de actualidad | Por: Julián Sáenz

Arte y conservación: una alternativa para recuperar los bosques en Chía, Cundinamarca




Siembra de árboles chia
Paula Romero y Emmanuel Laverde han dedicado parte de su vida a la conservación de la naturaleza a través del arte. Foto por: Julián Sáenz


  • Son 10.000 árboles los que se sembrarán en el convenio entre el Instituto Humboldt, la Fundación Yarumo - Jardín Botánico Forestal de Cundinamarca y la Corporación Nacional de Investigación y Fomento Forestal (CONIF). Más de dos mil de ellos quedarán en un predio dedicado a la conservación a través del arte. Conozca la historia. Foto por: Julián Sáenz


Los detalles no son algo que suelen dejar al azar Paula Romero y Emmanuel Laverde, por eso la biodiversidad cobra vida en cada una de las ilustraciones que realizan. Esta pareja de esposos y artistas plásticos tomó la decisión de llevar su trabajo a otro nivel, uno que lleva un mensaje, que genera conciencia y que lleva al cambio. Una labor dedicada a la conservación de la naturaleza.

Se conocieron cuando Paula tenía 20 y Emmanuel 18. No solo los apasionaba el arte, también la naturaleza y la botánica. En un principio, Paula se apasionó por las especies y su relación con la gastronomía y Emmanuel por el trabajo realizado en la Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada, liderada por José Celestino Mutis.

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Su trabajo fue evolucionando así como su vínculo con la biodiversidad y los ecosistemas. De esta manera, nació su proyecto de vida: Arte y Conservación. “La intención era darle un sentido a nuestra profesión de artistas y a ese amor que tenemos por la naturaleza. La pintura nos ha enseñado que así como uno ama a una persona y respeta todo lo que compone a un ser humano, asimismo es el proceso con la naturaleza. Entonces cuando uno pinta y representa las cosas y ve su belleza y sus detalles, uno despierta ese sentimiento de conservación”, manifestó Laverde.

pintura naturaleza
Arte y conservación ha realizado seminarios, conferencias y exposiciones tanto nacionales como internacionales. Foto por: Julián Sáenz


Según la página web de Arte y Conservación, la organización está dedicada a fusionar el arte de la pintura y el dibujo con la naturaleza. De hecho, han desarrollado proyectos ilustrados para diferentes instituciones, como por ejemplo, Fundación ProAves, Parques Nacionales Naturales, la Asociación Bogotana de Orquideología, entre otras.

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“En un principio lo que hicimos fue donar un porcentaje de lo que recaudamos de nuestras exposiciones a programas de conservación, en una ocasión fue específicamente a aves. Luego entramos en un proceso de pedagogía, que se convirtió en una de nuestras mayores herramientas para la conservación. Que la gente a través de la pintura conociera la biodiversidad y aprendiera a conservarla. Y claro, está la parte editorial”, agregó Romero.

Exposiciones de arte, publicaciones y educación. Pero, en este proceso ¿por qué es importante la siembra de árboles?

Por un lado para restaurar una parte del predio familiar de Paula Romero, que está colindante a un relicto bosque que a futuro puede convertirse en un corredor biológico. Este lugar está ubicado en la vereda Altos de Yerbabuena en el municipio de Chía, en Cundinamarca y allí funciona Arte y Conservación. Por otro lado, este proceso servirá para fortalecer el componente de educación ambiental de la organización creada por esta pareja.

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La organización Arte y Conservación fusiona la pintura y el dibujo con la naturaleza. Foto por Julián Sáenz


“Este es un predio familiar. Nosotros adecuamos la casa y siempre pensábamos en cómo restaurar el bosque. La casa en principio era usada sólo para dictar algunos cursos o actividades de educación. Pero ya desde hace 8 o 9 años nos vinimos definitivamente y empezamos a restaurar con nuestros recursos, con nuestro propio bolsillo”, agregó Romero.

Los árboles que cambiarán el paisaje en Cundinamarca

El Instituto Humboldt realizó un convenio con la Fundación Yarumo - Jardín Botánico Forestal de Cundinamarca y la Corporación Nacional de Investigación y Fomento Forestal (Conif), para la siembra de 10.000 árboles en el marco del programa de siembra de 180 millones de árboles “sembrar nos une”, liderado por el Ministerio de Ambiente.

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La plantación de estos árboles se realiza en siete lugares en los municipios de Chía, Sibaté, La Calera, Pacho, Zipaquirá y Tibacuy. “En seis de los siete sitios nosotros usamos un diseño de plantación compacta o convencional. Es básicamente una cuadrícula en la que todos los árboles se encuentran a la misma distancia, en este caso tres metros por tres. Este diseño lo usamos porque facilita las labores de mantenimiento. Para que el proyecto prospere y los árboles crezcan se debe hacer un mantenimiento, no es solo sembrarlos. En esos predios el uso anterior era ganadería, potreros con pastos que crecen muy rápido y compiten mucho por los recursos, por eso también usamos ese diseño”, aseguró Luisa Garzón, coordinadora técnica del proyecto por parte de la Fundación Yarumo - Jardín Botánico Forestal de Cundinamarca.

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El Instituto Humboldt en convenio con la Fundación Yarumo - Jardín Botánico Forestal de Cundinamarca y la Corporación Nacional de Investigación y Fomento Forestal (CONIF) tienen la meta de sembrar 10.000 árboles. Foto por Julián Sáenz


En el caso puntual del predio donde funciona Arte y Conservación se sembraron 2.250 árboles. Algunas de las especies plantadas fueron: Pino romerón (Retrophyllum rospigliosii), mano de oso (Oreopanax incisus), Cajeto (Citharexylum subflavescens), Roble (Quercus humboldtii), Tuno esmeraldo (Miconia squamulosa), Tuno (Miconia sub ciliata) entre otras.

Siembra de árboles
Las personas presentes en la plantación participaron en un espacio educativo donde aprendieron sobre los árboles nativos de la zona y de manera voluntaria dedicaban a un ser querido cada siembra realizada. Foto por Julián Sáenz


Estos árboles buscan darle un nuevo aire a una de las veredas de Chía que sufre la presión de las construcciones y de los trabajos agropecuarios que han arrinconado a los relictos de bosque en la zona.

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“Es importante resaltar que, en tres predios, estos enfoques de restauración se encuentran en bosques de nieblas y subpáramos y allí trabajan con 20 especies de plantas. Además, en zonas bajas manejan otras 14 especies. Cada predio tiene una zona de ampliación de borde de conservación, es decir, que son fincas con usos agropecuarios con áreas circundantes de bosques secundarios. La meta es ampliar el borde de los bosques y generar corredores internos con otras regiones como es el caso del predio de Altos de Yerbabuena”, manifestó Edwin Bello, ingeniero forestal y coordinador de siembra de los 10 convenios que tiene el Instituto Humboldt en la iniciativa de 180 millones de árboles en Colombia.

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El 11 de septiembre se plantaron los últimos 200 árboles en el predio familiar de Paula Romero, en una ceremonia que reflejaba todo el espíritu de lo que es Arte y Conservación. Un espacio educativo donde se aprendió sobre las plantas que se iban a sembrar y su importancia, donde hubo una reflexión en torno a la restauración de los bosques de la zona y un espacio íntimo en el que cada persona, al tomar un árbol de manera autónoma, recordaba un ser querido.