Instituto de Investigación de Recursos Biológicos
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Investigación en biodiversidad y servicios ecosistémicos para la toma de decisiones

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Zonas centro y norte colombianas facilitan ingreso y traslado de especies exóticas

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Bogotá, D.C. 14 de agosto de 2018


Gecko, Hemydactylus angulatus.
 
•  Aunque se desconoce la ubicación potencial del 69% de las especies de fauna exótica en Colombia, departamentos del centro y norte con mayor intensidad de carreteras y de actividades ganaderas y agrícolas favorecen la introducción y dispersión de vertebrados terrestres y acuáticos.

 

•  Los peces encabezan el listado de fauna exótica en el país, con 128 especies identificadas, seguidas de anfibios, reptiles, aves y mamíferos con 5, 21, 53 y 30 respectivamente, y de invertebrados con 59.

 

•  La mayoría de introducciones de fauna exótica han ocurrido de manera intencional y están relacionadas con actividades productivas como el control biológico de plagas, la pesca, la agricultura, la comercialización de especies ornamentales, entre otras. <

 

La reciente edición del Reporte de Estado y Tendencias de la Biodiversidad Continental de Colombia, publicación del Instituto Humboldt, incluye un informe que señala las principales zonas geográficas del país y mecanismos que facilitan la introducción y dispersión de especies foráneas y trasplantadas, y su estrecha relación con las actividades productivas y la infraestructura vial.

En total, son seis las vías de introducción y dispersión de especies exóticas adoptadas por el Convenio sobre Diversidad Biológica (CDB): la liberación intencional en la naturaleza, el escape eventual o accidental, los contaminantes y los polizones asociados a un producto básico que se transporta de un punto a otro, el corredor (facilitada por la construcción de infraestructura que interconecta áreas previamente aisladas), y la forma no intencional o autónoma, es decir que llegaron por sus propios medios sin asistencia humana.

Para Colombia, se estiman alrededor de 308 especies de fauna exótica y trasplantada, es decir ir, aquellas que tienen un área de distribución natural diferente a Colombia, pero que han llegado al país por múltiples vías que en algunos casos pueden facilitar su dispersión y establecimiento hasta convertirse en invasoras.

En el caso de los vertebrados terrestres (anfibios, reptiles, aves y mamíferos) y acuáticos (peces), su dispersión en el país se ha dado principalmente por escape accidental hacia un entorno natural. Por lo general, estos individuos han sido criados en cautiverio en zoológicos, acuarios, instalaciones de acuicultura y programas de investigación o reproducción animal fuera de su hábitat original. Otra forma importante de entrada y propagación es por medio de la liberación intencional en ambientes naturales.

Para los vertebrados terrestres se han registrado 147 casos de introducción y/o dispersión por vía de escape accidental, 19 por liberación intencional en la naturaleza, 10 han logrado ingresar o dispersarse en el país como contaminantes asociados a productos básicos importados, 23 como polizones en diferentes medios de transporte y 4 de forma autónoma.

En el caso de los vertebrados acuáticos, la revisión de literatura da cuenta de que 46 casos fueron registrados por escape accidental, 49 por liberación intencional en la naturaleza y uno de forma no asistida. En cuanto a los invertebrados, se reportaron 12 casos por escape accidental, 8 por liberaciones intencionales en la naturaleza, 45 como contaminantes asociados a productos básicos importados, 24 como polizones en medios de transporte, 8 de forma no asistida y uno a través de corredor por infraestructura facilitada para la interconexión de áreas.



En lo concerniente al número de especies por cada grupo taxonómico, para la mayoría se evidencia un desconocimiento de los mecanismos de introducción, aunque tras la revisión de múltiples fuentes de información se encontró la siguiente situación:

Especies de peces: 25 podrían haberse dispersado en el territorio colombiano producto de escapes accidentales, 32 lo hicieron por liberación intencional y una de forma no intencional o accidental.
Especies de aves: es probable que 49 especies se dispersaron producto del escape accidental, 1 como polizón por transporte, 2 por liberación intencional y 4 de manera autónoma.
Especies de mamíferos: 27 especies, probablemente, se dispersaron como resultado de escapes accidentales, 4 como polizones por transporte, 7 por liberación intencional y 3 como contaminantes asociados a la importación de productos básicos.
Especies de reptiles: es probable que 14 especies se dispersaron por escape accidental, 5 como polizones por transporte y 6 por liberación intencional.
Especies de anfibios: es factible que 3 especies pudieron dispersarse por escapes accidentales, 1 por liberación intencional y 1 por contaminantes asociados a la importación de productos básicos.
Especies de invertebrados: 8 especies probablemente se dispersan por escapes accidentales, 12 como polizones por transporte, 8 por liberación intencional, 21 por contaminantes por transporte y 8 de forma autónoma o no asistida.

En la actualidad, el 69 % de las especies de fauna exótica no tienen información geográfica asociada que permita conocer su distribución en el país y su relación con las principales actividades económicas y el uso del suelo.

Dado que algunas de las variables empleadas para analizar la distribución potencial de especies foráneas solo se ajustan al contexto de la fauna terrestre, es necesario priorizar una identificación que explique mejor lo que ocurre en el caso de los peces continentales.

Tras analizar diferentes variables, se encontró que en el caso de las aves, la agricultura es la actividad más importante para su dispersión, mientras que en peces es la demanda hídrica, entendida como el volumen de agua utilizado para actividades productivas acuícolas.

Acerca de la relación entre introducción y dispersión de fauna exótica y su relación con el factor humano, la cantidad de carreteras, en especial hacia el centro y norte del territorio nacional, resultan ser un mecanismo considerable en el desplazamiento de especies foráneas de vertebrados acuáticos y terrestres.



Al contrastar la información disponible sobre intensidad agrícola y registros de especies exóticas, los resultados apuntan, en general, al centro y norte colombianos como zonas geográficas que potencian la introducción y desplazamiento de vertebrados acuáticos y terrestres en mayor medida; hacia el sur del país prevalecen los vertebrados acuáticos.



La revisión de información de actividades ganaderas y registros disponibles de especies exóticas refleja un comportamiento similar al mapa de intensidad agrícola: el centro y norte colombianos son las zonas geográficas que potencian la introducción y desplazamiento de vertebrados acuáticos y terrestres en mayor medida; hacia el sur del país prevalecen los vertebrados acuáticos.
 


Los mapas muestran, con distintos niveles de intensidad, que Casanare, Meta, Cundinamarca, Tolima, Valle del Cauca, Caldas, Risaralda, Quindío, Antioquia, Santander, Norte de Santander, Córdoba, Bolívar, Atlántico, Magdalena, Arauca, Casanare, Guainía, Vichada y Guajira, principalmente, son espacios geográficos donde los cambios en el uso del suelo y la relación con las actividades económicas establecen la dinámica de dispersión de las especies y las posibles invasiones, sin desconocer, también, las características propias de la fauna exótica para distribuirse y establecerse en el ambiente.

Entre las sugerencias a las autoridades ambientales, el informe advierte que ante los vacíos existentes asociados a la distribución geográfica de las especies exóticas es prioritaria una articulación con los sectores productivos, conocer además el impacto económico de las especies, las características que favorecen el potencial invasor y la dinámica de las poblaciones desde su introducción al día de hoy.

Así mismo sugiere orientar las decisiones futuras sobre introducciones intencionadas a partir del análisis de posibles daños que las especies traerían consigo, generar listados de las mismas prestando atención a aquellas con bajo riesgo y altos beneficios comerciales, y la implementación de buenas prácticas por parte los distintos actores económicos.
 

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Rana con canto similar al de una cabra es nueva especie exclusiva de Colombia

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Bogotá, D.C. 25 de julio de 2018

 

 


Fotos: Andrés Acosta, curador Colección Anfibios y Reptiles Instituto Humboldt.

 

•  Por sus características acústicas y morfológicas, canto similar al sonido que emiten las cabras y huesos verdes, Scinax caprarius es la nueva especie de rana endémica colombiana reconocida por el Instituto Humboldt para la ciencia mundial.

 

•  Su hallazgo es el resultado de las exploraciones científicas realizada a bosques circundantes del valle medio del río Magdalena, veredas El Porvenir (Antioquia) y Bellavista, municipio La Victoria (Caldas), como parte de las actividades del proyecto Colombia BIO, apoyado desde Colciencias.

 

•  La evaluación del estado de las poblaciones de Scinax caprarius, su abundancia y la conservación de sus hábitats, ubican a esta rana en la categoría de Preocupación Menor (LC) dentro de la clasificación de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

 

En Colombia, el género Scinax cuenta con 17 especies exclusivas, asentadas en tierras bajas del Pacífico, la Orinoquía, la Amazonia y la región Andina nororiental en límites con Venezuela, y en alturas que van desde los 0 a los 2200 metros sobre el nivel del mar (m.s.n.m.).

Para el caso de la nueva especie Scinax caprarius, cuya descripción se hizo a partir de 10 machos adultos, los registros la ubican en los bosques subandinos en el valle medio del Magdalena, un área geográfica de ambientes heterogéneos que involucran franjas longitudinales de bosques subandinos, selvas húmedas tropicales hasta bosque seco tropical.

La novedad de esta nueva especie de rana endémica colombiana radica en un sobresaliente canto similar al balido o sonido que emiten las cabras; así mismo a sus huesos verdes (que comparte con la rana narizona Scinax elaeochrous habitante de tierras bajas del Pacífico), tonos café rojizo e incluso dorado en la parte superior del cuerpo, y asimismo manchas irregulares en la superficie trasera del muslo.

Esta rana de hábitos nocturnos abunda, por lo general, durante la estación lluviosa. Tiene preferencia por microhábitats de vegetación arbustiva aledaña a aguas estancadas, como pequeñas lagunas naturales y acumulaciones acuáticas artificiales.

Si bien la rana de huesos verdes es una especie resiliente a los ambientes intervenidos, razón por la cual es común localizarla en agrosistemas, su distribución geográfica se asocia con áreas conservadas y alta humedad relativa como la que caracteriza al valle medio del río Magdalena.

El clima de dicha región presenta 2 temporadas de lluvias, una de menor intensidad entre abril y mayo con precipitaciones que alcanzan los 4000 milímetros (mm.) anuales, y un segundo pico entre septiembre y diciembre con 5000 mm.

Los renacuajos de esta especie viven en grupos reducidos a no menos de 2 metros de distancia de la orilla de lagunas o estanques pequeños con diámetros de hasta 10 metros, fondo fangoso y vegetación emergente. Estos cuerpos de agua se asocian a las áreas abiertas cercanas a bosques naturales con profundidades de no más de 1,5 metros.



El canto

La particularidad de la biodiversidad colombiana no deja de sorprender al mundo, y Scinax caprarius es una prueba viviente de ello. La rana debe su nombre al canto que emiten los machos de esta especie, similar al sonido de las cabras. En cada entonación, este anfibio emite de 4 a 7 notas con una duración individual de entre 04 y 08 segundos. Siempre ocultos, vocalizan a una distancia de entre 0,1 y 0,5 metros de altura del suelo, en la vegetación arbustiva que circunda estanques y lagunas.

Escuche el audio de la rana Scinax caprarius.


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Este vertebrado ha sido propuesto en la categoría (LC) de la UICN debido a que hasta el momento, y tras estudios realizados, no hay evidencia de reducciones en las poblaciones analizadas, a pesar de que en sus hábitats son comunes las actividades humanas.

A propósito, el portal web Batrachia, que compila información sobre anfibios publicada en la literatura científica nacional, registra que en el país existen 277 especies catalogadas con algún grado de amenaza según las listas rojas de la UICN y de Colombia: 56 están Críticamente amenazadas (CR), 89 En Peligro (EN), 85 Vulnerables (VU) y 47 Casi amenazadas (NT).

Hasta finales de 2012, 343 especies de anfibios estaban en Preocupación Menor (LC), mientras 144 con Datos Deficientes (DD) es decir, que se desconoce su historia natural, tamaños poblacionales y otros aspectos por los cuales muchas de ellas hoy, probablemente, estén amenazadas.



Presencia invaluable

Además de ser las primeras habitantes de la Tierra, poseer riqueza en colores, formas y tamaños, tener comportamientos bastante extraños e interesantes, habitar montañas o desiertos y soportar climas extremos, las ranas controlan plagas, sirven de alimento a serpientes, murciélagos, primates, comadrejas, arañas, tarántulas o aves, son potenciales portadoras de cura para enfermedades humanas, gracias a los químicos presentes en su piel, y las primeras indicadoras de que algo va mal en un ecosistema.

Pero el incremento de especies exóticas, la degradación de bosques, la pérdida de fauna acuática, la transformación en el uso de la tierra o la contaminación de aguas naturales causan pérdida de biodiversidad a la cual no son ajenas las especies autóctonas como el sapo Quimbaya, hoy prácticamente segunda especie extinta en la geografía nacional.

Que hoy Scinax caprarius represente una preocupación menor para los científicos colombianos no significa desentenderse en su estudio, por el contrario exige un monitoreo constante con el fin de mantener la estabilidad y supervivencia de la especie que podría ver afectada, a futuro, por causa de la presión actual que ocasionan las actividades humanas.



Consulte el paper de esta investigación aquí.

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Diario de una expedición, viajes por la biodiversidad. Nueva exhibición del Instituto Humboldt en Villa de Leyva

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Villa de Leyva, 9 de septiembre de 2015

Diario de una expedición, viajes por la biodiversidad.
Nueva exhibición del Instituto Humboldt en Villa de Leyva

¿Cómo ven los insectos? ¿Qué formas tienen las hojas? ¿Quiénes viven en el páramo? ¿Cómo estudiaban las plantas cuando no había cámaras fotográficas? Diario de una expedición, viajes por la biodiversidad, busca que niños y grandes se hagan estas y otras preguntas que tendrán respuesta en esta nueva exhibición que se presentará a partir del 8 de septiembre en el Claustro de San Agustín en Villa de Leyva (Boyacá).

Como una forma de acercarnos a la naturaleza, esta nueva exposición del Instituto Humboldt propone activar los sentidos y la curiosidad para reconocer nuestra biodiversidad, a través de 30 módulos interactivos con temáticas como el Jardín de Olores, Ojos de Insectos, Explorando las hojas y el Gabinete botánico.

La muestra es una adecuación de la exhibición Mutis, el maestro y la época del Museo de la Ciencia y el Juego de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional de Colombia. En conjunto con esta institución, se ajustó el guion museográfico incluyendo el componente de expediciones y de páramo, en el contexto del proyecto Insumos para la delimitación de ecosistemas estratégicos: páramos y humedales.

La exhibición es un viaje en el tiempo y el espacio a través de las vivencias de exploradores como naturalistas, investigadores y comunidades locales que muestran como se hace ciencia.
Diario de una expedición estará disponible del 8 de septiembre al 29 de noviembre de 2015, con visitas programadas de martes a viernes de 10 a.m. a 3 p.m. y visitas del público general de martes a viernes de 3 p.m. a 5 p.m. y sábados y domingos de 10 a.m. a 4 p.m.

Las solicitudes de visitas educativas se pueden hacer al correo de contacto Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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Declaración IAVH en el Día Internacional del Medio Ambiente

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Declaración IAVH en el Día Internacional del Medio Ambiente

Los investigadores y trabajadores del IAVH que suscriben el presente documento, reunidos en la ciudad de Villa de Leyva en el Claustro de San Agustín en el marco de su 8vo Congreso de Investigación, celebramos el Día Internacional del Medio Ambiente 2015 con una reflexión acerca de la incidencia de la investigación en biodiversidad en el bienestar de los colombianos.


Preocupados por la persistencia de procesos de destrucción y deterioro de la diversidad de la vida, manifestamos nuestra frustración por la escasa valoración de las inversiones y esfuerzos que se hacen por entender la complejidad de nuestro territorio como un aporte fundamental para mantener y mejorar las condiciones de vida de nuestra población, cuidando el patrimonio natural nacional y proyectándonos hacia el futuro en escenarios de cambio global.

Nos anima sin embargo la convergencia de iniciativas de personas e instituciones en el cuidado y recuperación de la diversidad ecosistémica de Colombia que, por limitadas que sean, deberían ser protagonistas en la construcción de un futuro de paz. La apuesta por la sostenibilidad en numerosas ciudades, así como la de algunos sectores productivos deberá constituirse cada vez más en fuente de reconciliación y reverdecimiento de nuestras vidas, y garantía para las generaciones futuras.

En ese sentido, hacemos un llamado a considerar de manera plena y oportuna la biodiversidad, la oferta de agua y los beneficios que obtenemos de nuestros ecosistemas, así como la riqueza de perspectivas culturales presentes en el territorio nacional como fundamento para la adaptación climática y la construcción de nuevas alternativas de desarrollo.

Las condiciones ecológicas especiales de nuestra geografía podrían integrarse en el análisis de la persistencia de la confrontación armada y de la aparente imposibilidad de convivir como sociedad compartiendo de manera equitativa una de las regiones más vitales y privilegiadas del planeta. Por esto incitamos a las delegaciones que discuten las condiciones de un acuerdo de paz en La Habana a que consideren las condiciones actuales y tendencias de deterioro de nuestro territorio y su biodiversidad como fundamento de los escenarios para la transformación del conflicto armado en acción política pacífica y consolidación de nuestra democracia.

Reiteramos el compromiso institucional de promover todas las formas de conocimiento en la construcción de respuestas a la crisis de la biodiversidad, así como el reconocimiento de los aportes de nuestras comunidades étnicas, rurales y locales conocedores y sujetos protagónicos en la gestión ambiental y expresamos la convicción de que solo una crítica creativa a las opciones de desarrollo y la integración de propuestas innovadoras basadas en nuestra diversidad cultural podrá garantizar la persistencia de selvas, océanos, páramos, sabanas o humedales como ámbitos para vivir bien.

20ans

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