Instituto de Investigación de Recursos Biológicos
Alexander von Humboldt

Investigación en biodiversidad y servicios ecosistémicos para la toma de decisiones

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Crónicas de la resiliencia

LA TIERRA ES UN LUGAR INHÓSPITO PARA LOS HUMANOS Y LAS OTRAS ESPECIES QUE AÚN EXISTEN. El aumento constante de la temperatura global, fruto de los desmanes de la sociedad consumista y petrojunkie (adicta al petróleo) que surgió tras la Revolución Industrial y que llegó a su cúspide durante los siglos XX y XXI, ha provocado eventos sin precedentes en la historia de la humanidad: el derretimiento de las capas de hielo en los polos, el aumento de los niveles de los océanos hasta inundar buena parte de las ciudades costeras, el desplazamiento de más de 1.400 millones de personas, el derrumbe y desaparición de muchos ecosistemas y sociedades, y la extinción del grueso de la biodiversidad marina y terrestre a nivel planetario. La conjunción de estos eventos ha propiciado la aparición de amenazas a la existencia de todo ser vivo que escapan completamente del control humano y que han diezmado la población mundial.

Escondido en el Caribe colombiano, en la antigua y compleja red de humedales de la Depresión Momposina, se encuentra un mar interior en formación. Allí sobrevive un enclave construido por los últimos remanentes de las civilizaciones de la Tierra: Aguamarina. Los humanos que allí se agrupan han logrado sobreponerse a los retos de vivir en un mundo cada vez más inhóspito gracias a que entre ellos se cuentan algunos pocos miles de científicos, diseñadores, creadores, constructores y profundos observadores de la antigua y nueva naturaleza. Ellos han desarrollado, en buena medida gracias a las investigaciones de la pionera Rosalinda Stelis, una nueva capacidad: la bioconectividad.

Fruto de una mezcla de avances tecnológicos y cognitivos, esta capacidad les permite «conectarse» con el código genético de animales y plantas, y, con ello, acceder a una nueva dimensión sintiente de los mismos. Como resultado, han tomado la biomímesis, un campo de conocimiento que accede a la inteligencia biológica gestada durante 3.800 millones de años de evolución, y la han llevado a niveles insospechados. La bioconectividad les ha permitido crear condiciones favorables para la vida innovando en su tecnología, su agricultura, su manejo del agua, su transporte, su matriz energética, sus vestimentas y su arquitectura hasta convertir la biomímesis en su modo de vida. Es así como han construido Aguamarina. Los científicos, además, han descubierto la biovisualización, fruto del trabajo de los investigadores Ceiba Stelis —hijo de Rosalinda—, su esposa Aurora Mydas, y Otus Marko, actual líder del enclave. Esta disciplina consiste en recorrer la memoria contenida en los códigos genéticos de ciertas especies para visualizar el mundo en otros tiempos históricos. En esencia, esta técnica permite ver el mundo a través de los ojos de ciertos animales o seres vivientes. Esto les ha dado la facultad de ver realidades de otras épocas y aprender de humanos, animales, plantas, organismos y ecosistemas que, en contextos distintos, han superado las adversidades y han salido adelante, atesorando, así, un sinnúmero de lecciones de resiliencia.

Aunque estos logros les permitieron a los científicos de Aguamarina prolongar la existencia de la especie humana y buscar maneras de mitigar las hostiles situaciones ambientales del momento, el daño ejercido sobre el planeta ha demostrado ser irreversible. Hasta el punto en que el reciente colapso del permafrost polar (suelo helado que sella los grandes depósitos de metano y carbono) y las consiguientes expulsiones masivas de gas metano amenazan con erradicar lo poco que queda de la humanidad en cuestión de unas pocas semanas (aunque algunos análisis alarmistas apuntan a que solo quedan días).

Todavía no hay certeza, pues nunca antes se había vivido una amenaza de este nivel. A medida que el peligro crece, la tensión entre los habitantes de Aguamarina y el temor que los invade son cada vez más evidentes.

 

La publicación se encuentra disponible para lectura en nuestro Repositorio Institucional.

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Instituto Humboldt presenta su primera novela gráfica sobre biodiversidad

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Bogotá, D.C. 10 de octubre de 2018

 

 

•  El Instituto Humboldt presenta Las Crónicas de la resiliencia, el origen. Esta es la primera, de una serie de novelas gráficas sobre biodiversidad, historia que recrea a una Colombia posapocalíptica, donde sus escasos habitantes intentan regresar al pasado para evitar la catástrofe del futuro.


•  Con una puesta en escena protagonizada por Brigitte Baptiste, directora del Instituto Humboldt, y uno de los personajes de la historia, los asistentes vivirán una experiencia inmersiva en el universo de esta obra de ficción que proyecta escenarios no deseables del mundo futuro, a partir de la evidencia científica actual.


•  La presentación de la publicación se realizará durante la agenda académica de la novena versión del Salón del Ocio y la Fantasía (SOFA), este jueves 11 de octubre de 2018, a las 3:00 de la tarde, en el auditorio José Asunción Silva de Corferias, Bogotá.


•  Los interesados en asistir a la presentación deben llegar al Arco de Corferias a las 3:00 p.m. para obtener boletas gratuitas. Las 50 primeras personas recibirán un ejemplar impreso del libro; las demás, un código de acceso exclusivo para leer la novela online, antes de su publicación y descarga gratuita.


La nueva apuesta literaria de divulgación de la ciencia del Instituto Humboldt rompe con los lenguajes gráficos y textuales hasta ahora explorados, para llegar a nuevos públicos con una propuesta mediada por la ciencia ficción y la realidad, aportando de esta manera a la construcción de una ciudadanía informada y crítica.

Las crónicas de la resiliencia: el origen se incorpora en el universo de la narrativa ilustrada para abordar temas profundos y complejos de la biodiversidad, en este caso la resiliencia ecológica y social (entendida como la capacidad que poseen seres vivos, especies, sociedades y ecosistemas de resistir un shock, sin perder sus funciones básicas y adaptándose a nuevas circunstancias), en tiempos de cambio ambiental global, y el pensamiento sobre futuros posibles.

En esencia, Las Crónicas de la resiliencia: el origen narra la vida en Aguamarina un enclave del año 2100, construido por los últimos remanentes de civilizaciones terrestres, ubicado en pleno Caribe, donde en otro tiempo existiera la compleja red de humedales de la Depresión Momposina, y para ese instante un mar interior en formación.

El origen se remonta al período decisivo en la historia de la especie humana comprendido entre 2015 y 2025, época estratégica para la implementación de cambios definitivos que fueron aplicados y que dejaron un planeta Tierra posapocalíptico por causa, entre muchos factores, del aumento de la temperatura global que ocasionó el desplazamiento de más de 1400 millones de personas, la desaparición de ecosistemas y sociedades, y la extinción del grueso de la biodiversidad marina y terrestre.

Entre la diezmada vida humana amenazada, un grupo de seres humanos de distintas disciplinas del saber sobrevive gracias al desarrollo de la Bioconectividad, una mezcla de avances tecnológicos y cognitivos, a través de los cuales pueden “conectarse” con el código genético de plantas y animales para acceder a una nueva dimensión y con ello crear condiciones favorables, innovando, además, en aspectos tecnológicos, agricultura, manejo del agua, transporte, matriz energética, vestuario y arquitectura.

Por medio de un novedoso desarrollo tecnológico, la Biovisualización, los acuamarinenses recorren la memoria contenida en códigos genéticos de ciertas especies para visualizar al planeta en otros tiempos históricos, observando el mundo a través de los ojos de ciertos animales y seres vivientes de épocas pasadas que, en diferentes contextos, han superado adversidades y atesorado un sinnúmero de lecciones de resiliencia.

Estos logros han prolongado la existencia de la especie humana y permitido la búsqueda de estrategias para mitigar las hostiles situaciones ambientales que afrontan, como el actual colapso de la capa de suelo permanentemente congelado en el Ártico y expulsiones masivas de gas metano que aumentan el peligro, la tensión y temor entre los habitantes de Aguamarina.

La solución, aunque rechazada por la sociedad acuamarinense, estará en manos de Kelidra, Aurora y Kelonia, cuando guiadas por su padre, Ceiba, utilicen la Bioteletransportación. Viajando al pasado, justo al río Bita (Vichada) y a la Comuna 13 en Medellín (Antioquia), e incidiendo en las personas por medio de experiencias significativas, intentarán que algunos ciudadanos generen cambios sustanciales que modifiquen el curso de la historia humana.

Esta familia cronista de la resiliencia creará una red de líderes ciudadanos, los Alfa, procurando corregir el rumbo de una sociedad que con sus decisiones terminó envuelta en una catástrofe estrepitosa y mortal.

Las crónicas de la resiliencia: el origen será la primera de varias entregas impresas y digitales (con distribución y descarga gratuita en la web del Instituto a partir del 01 de noviembre de 2018) de una serie pensada para demostrar que en la resiliencia, y sus múltiples manifestaciones, se encuentra la respuesta a cómo pueden las cosas cambiar y persistir al mismo tiempo.

 

Puede consultar la publicación haciendo clic aquí.

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