Instituto de Investigación de Recursos Biológicos
Alexander von Humboldt

Investigación en biodiversidad y servicios ecosistémicos para la toma de decisiones

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Cangrejo mandarina: nueva especie para los ríos santandereanos


Phallangothelphusa tangerina
Foto: Felipe Villegas / Instituto Humboldt


Una especie nueva de cangrejo de agua dulce fue descrita para la ciencia durante las expediciones del proyecto Santander Bio, hallada entre el lodo y las rocas de las quebradas del río Cascajales, desde las estribaciones de la Serranía de los Yaraguíes del municipio de El Carmen de Chucurí. Su nombre científico, Phallangothelphusa tangerina, deriva del color de la fruta de mandarina.


Phallangothelphusa tangerina
Foto: Maribel Arias / Instituto Humboldt
El cangrejo mandarina es una especie (endémica) de la zona geográfica y sin antecedentes.

Estos cangrejos poseen cinco pares de patas y un caparazón compuesto de carbohidrato de quitina; pueden mudar su cuerpo y regenerar las extremidades, mismas que han evolucionado hasta modificarse y tomar forma de pinza que emplean para alimentarse, defenderse y atraer hembras durante el cortejo.

¿Cómo se describe una nueva especie para la ciencia mundial?

El primer paso consiste en encontrar y colectar los especímenes que se presumen nuevos para la ciencia, los cuales, según el grupo biológico, son preservados de forma correcta.

De regreso al laboratorio, los investigadores revisan de manera exhaustiva la literatura científica relacionada y las colecciones biológicas para garantizar que no se trate de una especie ya descrita.

Posterior a la revisión de la literatura, y en seguimiento a una guía morfológica, es elaborado un manuscrito que se somete a revisión de pares académicos y después es aprobado por parte de los editores de una revista indexada. Posterior a la publicación oficial, en algún medio de noticias de carácter científico, puede anunciarse de manera formal la nueva especie para la ciencia.

En el proceso de descripción que permitió determinar a Phallangothelphusa tangerina como especie nueva, se usó un estereoscopio para observar el apéndice reproductor (llamado gonópodo) de un ejemplar macho, el cual es una prolongación incrustada dentro del abdomen. Esta extensión es especializada o diferenciada y facilita identificar una especie de cangrejo.

Hasta el momento no se ha confirmado que la nueva especie presente Paragonimus, transmisor de una enfermedad llamada distomatosis pulmonar; según estudios este parásito se encuentra en especies del género Hypolobocera y Neostrengeria.


Foto: Felipe Villegas / Instituto Humboldt.
El hallazgo de la especie fue de Maribel Arias, investigadora del Instituto Humboldt; en la descripción participaron Martha Campos, de la Universidad Nacional de Colombia, y Carlos Lasso, investigador del Instituto Humboldt.

Desde el punto de vista ecológico, los cangrejos juegan un rol fundamental porque, por ejemplo, son indicadores de la buena calidad del agua, o hacen parte de la dieta de diferentes especies de peces grandes, mamíferos y aves acuáticas. De allí, la importancia de su estudio, conocimiento y conservación.

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Rana con canto similar al de una cabra es nueva especie exclusiva de Colombia

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Bogotá, D.C. 25 de julio de 2018

 

 


Fotos: Andrés Acosta, curador Colección Anfibios y Reptiles Instituto Humboldt.

 

•  Por sus características acústicas y morfológicas, canto similar al sonido que emiten las cabras y huesos verdes, Scinax caprarius es la nueva especie de rana endémica colombiana reconocida por el Instituto Humboldt para la ciencia mundial.

 

•  Su hallazgo es el resultado de las exploraciones científicas realizada a bosques circundantes del valle medio del río Magdalena, veredas El Porvenir (Antioquia) y Bellavista, municipio La Victoria (Caldas), como parte de las actividades del proyecto Colombia BIO, apoyado desde Colciencias.

 

•  La evaluación del estado de las poblaciones de Scinax caprarius, su abundancia y la conservación de sus hábitats, ubican a esta rana en la categoría de Preocupación Menor (LC) dentro de la clasificación de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

 

En Colombia, el género Scinax cuenta con 17 especies exclusivas, asentadas en tierras bajas del Pacífico, la Orinoquía, la Amazonia y la región Andina nororiental en límites con Venezuela, y en alturas que van desde los 0 a los 2200 metros sobre el nivel del mar (m.s.n.m.).

Para el caso de la nueva especie Scinax caprarius, cuya descripción se hizo a partir de 10 machos adultos, los registros la ubican en los bosques subandinos en el valle medio del Magdalena, un área geográfica de ambientes heterogéneos que involucran franjas longitudinales de bosques subandinos, selvas húmedas tropicales hasta bosque seco tropical.

La novedad de esta nueva especie de rana endémica colombiana radica en un sobresaliente canto similar al balido o sonido que emiten las cabras; así mismo a sus huesos verdes (que comparte con la rana narizona Scinax elaeochrous habitante de tierras bajas del Pacífico), tonos café rojizo e incluso dorado en la parte superior del cuerpo, y asimismo manchas irregulares en la superficie trasera del muslo.

Esta rana de hábitos nocturnos abunda, por lo general, durante la estación lluviosa. Tiene preferencia por microhábitats de vegetación arbustiva aledaña a aguas estancadas, como pequeñas lagunas naturales y acumulaciones acuáticas artificiales.

Si bien la rana de huesos verdes es una especie resiliente a los ambientes intervenidos, razón por la cual es común localizarla en agrosistemas, su distribución geográfica se asocia con áreas conservadas y alta humedad relativa como la que caracteriza al valle medio del río Magdalena.

El clima de dicha región presenta 2 temporadas de lluvias, una de menor intensidad entre abril y mayo con precipitaciones que alcanzan los 4000 milímetros (mm.) anuales, y un segundo pico entre septiembre y diciembre con 5000 mm.

Los renacuajos de esta especie viven en grupos reducidos a no menos de 2 metros de distancia de la orilla de lagunas o estanques pequeños con diámetros de hasta 10 metros, fondo fangoso y vegetación emergente. Estos cuerpos de agua se asocian a las áreas abiertas cercanas a bosques naturales con profundidades de no más de 1,5 metros.



El canto

La particularidad de la biodiversidad colombiana no deja de sorprender al mundo, y Scinax caprarius es una prueba viviente de ello. La rana debe su nombre al canto que emiten los machos de esta especie, similar al sonido de las cabras. En cada entonación, este anfibio emite de 4 a 7 notas con una duración individual de entre 04 y 08 segundos. Siempre ocultos, vocalizan a una distancia de entre 0,1 y 0,5 metros de altura del suelo, en la vegetación arbustiva que circunda estanques y lagunas.

Escuche el audio de la rana Scinax caprarius.


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Este vertebrado ha sido propuesto en la categoría (LC) de la UICN debido a que hasta el momento, y tras estudios realizados, no hay evidencia de reducciones en las poblaciones analizadas, a pesar de que en sus hábitats son comunes las actividades humanas.

A propósito, el portal web Batrachia, que compila información sobre anfibios publicada en la literatura científica nacional, registra que en el país existen 277 especies catalogadas con algún grado de amenaza según las listas rojas de la UICN y de Colombia: 56 están Críticamente amenazadas (CR), 89 En Peligro (EN), 85 Vulnerables (VU) y 47 Casi amenazadas (NT).

Hasta finales de 2012, 343 especies de anfibios estaban en Preocupación Menor (LC), mientras 144 con Datos Deficientes (DD) es decir, que se desconoce su historia natural, tamaños poblacionales y otros aspectos por los cuales muchas de ellas hoy, probablemente, estén amenazadas.



Presencia invaluable

Además de ser las primeras habitantes de la Tierra, poseer riqueza en colores, formas y tamaños, tener comportamientos bastante extraños e interesantes, habitar montañas o desiertos y soportar climas extremos, las ranas controlan plagas, sirven de alimento a serpientes, murciélagos, primates, comadrejas, arañas, tarántulas o aves, son potenciales portadoras de cura para enfermedades humanas, gracias a los químicos presentes en su piel, y las primeras indicadoras de que algo va mal en un ecosistema.

Pero el incremento de especies exóticas, la degradación de bosques, la pérdida de fauna acuática, la transformación en el uso de la tierra o la contaminación de aguas naturales causan pérdida de biodiversidad a la cual no son ajenas las especies autóctonas como el sapo Quimbaya, hoy prácticamente segunda especie extinta en la geografía nacional.

Que hoy Scinax caprarius represente una preocupación menor para los científicos colombianos no significa desentenderse en su estudio, por el contrario exige un monitoreo constante con el fin de mantener la estabilidad y supervivencia de la especie que podría ver afectada, a futuro, por causa de la presión actual que ocasionan las actividades humanas.



Consulte el paper de esta investigación aquí.

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Un nuevo “pelotero” al equipo de escarabajos colombianos

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Un nuevo “pelotero” al equipo de escarabajos colombianos

Bogotá, D. C., 31 de marzo de 2016

New Specie Escarabajo paramo1
Fotografía(s): Escarabajo, Scybalocanthon magnus, Fotografía: Ariel Parrales.

• La nueva especie de escarabajo colombiano, del género Scybalocanthon, registra una longitud de 11 milímetros (mm) en hembras y 13,57 mm en machos, una medida que supera el promedio conocido para el género.

• Su coloración, según estudios de la dieta en otras especies, podría relacionarse con compuestos que provienen de animales terrestres como los mil y ciempiés.

• Esta especie, de la cual solo se conocen tres ejemplares, es pariente de una tribu que transporta su alimento guiada por el resplandor de la Vía Láctea y de los cielos estrellados.

Una nueva especie de escarabajo, el Scybalocanthon magnus, habita entre la hojarasca, los árboles de ají de monte, los aguacatillos, las bromelias, orquídeas, musgos y líquenes de los bosques altoandinos del páramo de Bijagual (Boyacá), ubicados en la cordillera Oriental colombiana.

Para la recolección de los ejemplares se usaron trampas con restos de pescado y fruta en descomposición, así como excremento humano y leche cruda, señuelos no habituales para atraer escarabajos en alturas por encima de los 3.000 metros sobre el nivel del mar (m s. n. m.).

Entre sus características físicas están el cuerpo ovalado, sin cuernos, un par de alas brillantes, rugosas y endurecidas ¬–color verde metalizado– que protegen parte del abdomen, una mancha del mismo tono con reflejos cobrizos en el centro del tórax, entre otras.

Este escarabajo de gran tamaño pertenece a una tribu diversificada en todo el mundo, Deltochilini (Scarabaeidae), con presencia de 330 especies descritas en Centro y Sur América, en su mayoría apodados rodadores o peloteros por la capacidad de formar esferas con el alimento y transportarlas en línea recta para luego esconderlas, homogenizarlas y dividirlas en otras más pequeñas, donde la hembra deposita sus huevos al reproducirse.

Para Ariel Parrales Ramírez, biólogo y curador de las Colecciones Biológicas del Instituto Humboldt, este descubrimiento es posible gracias a la nutrida colección de referencia de escarabajos coprófagos de Colombia, “lo que nos permite solucionar, en parte, los vacíos de conocimiento sobre algunos grupos y proponer nuevas especies, como en el caso Scybalocanthon magnus”.

Ambos prototipos integran, desde ahora, las colecciones de entomología del Museo de Historia Natural “Luis Gonzalo Andrade” de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia y del Instituto de Investigación de recursos Biológicos Alexander von Humboldt, al tiempo que amplían el inventario nacional de escarabajos –que es inferior al 11 %– y enriquecen el género Scybalocanthon con 19 especies distribuidas desde Costa Rica hasta el norte de Argentina, siete de ellas ubicadas en nuestro país, en su mayoría de bosque húmedo y seco tropical.

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De “cejas amarillas”, así es nueva especie de rana colombiana

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De “cejas amarillas”, así es nueva especie de rana colombiana

Bogotá, D. C., 07 de marzo de 2016

Rana derecha Fotografía(s): Ariel Parrales Ramírez, curador Colecciones Mariposas Instituto Alexander von Humboldt.

Bogotá, D. C., 07 de marzo de 2016

- Con notables cejas amarillas y cuerpo camuflado, investigadores colombianos confirman una nueva especie de rana que agranda la familia de anfibios mundiales.

- Este descubrimiento indica la riqueza y salubridad de los ecosistemas de la cordillera oriental colombiana.

- Controladores de plagas, así son estos anfibios que aportan nutrientes al suelo que habitan.

Una nueva rana terrestre habita los páramos del complejo Iguaque Merchán, al norte del municipio de Arcabuco (Boyacá), la Pristimantis macrummendozai, especie que desde ahora ingresa al registro del mundo científico tras exploraciones geográficas de investigadores del Instituto Humboldt en la cordillera Oriental de Colombia.
Esta rana, por ahora no calificada bajo amenaza, se destaca por la capacidad de conservar la humedad gracias a los pliegues de su piel, adaptarse a las áreas planas, secas y rocosas, una coloración oscura y camuflada que le permite absorber calor en el frio de los páramos y esconderse de sus predadores, y la presencia de discos reducidos en las extremidades delanteras que le facilitan, entre otras cosas, trepar y esconderse en las rocas.

A diferencia de otras, la Pristimantis macrummendozai aprovecha el ambiente húmedo en los páramos para depositar huevos en tierra y así reproducirse, razón por la cual carece de almohadillas nupciales en las patas delanteras –un mecanismo similar al velcro con las que muchas ranas macho retienen a la hembra, escurridiza, para aparearse en ambientes acuáticos–.

Con este hallazgo, ya suman 10 las especies de ranas de lluvia entre otras, que viven y se reproducen exclusivamente allí, asociadas a los ambientes de alta montaña de la cordillera Oriental colombiana, que reúne 16 complejos de páramos como Chingaza, Santurbán, Almorzadero, Cundinamarca, Guantiva–La Rusia, Tota–Bijagual–Mapamacha, Pisba, Cruz Verde–Sumapaz.

Y es que, al parecer, las alturas desde los 3500 metros ofrecen las condiciones para la reproducción de la nueva especie, así lo demuestra un informe publicado en www.batrachia.com, portal colombiano que compila información de fauna anfibia del país y que a la fecha registra 204 variedades de estas ranas, 40 de ellas distribuidas en 36 complejos con presencia de bosques altoandinos.

Andrés R. Acosta Galvis, curador de Colecciones Biológicas del Instituto Humboldt, afirma que, si bien son esperanzadores estos descubrimientos, “el país requiere aún de un arduo trabajo de campo por la cantidad de zonas con vacíos de conocimiento, el número de colecciones científicas con especies sin estudiar dado los limitados estudios morfológicos y moleculares, lo que supone posibles sorpresas y aportes futuros de Colombia para la ciencia.

A nivel mundial, este tipo de descubrimientos ubica a Colombia entre los cinco países más megadiversos. En el caso de los páramos, demuestra que los complejos de alta montaña equivalen a “islas geográficas” que son nicho de especies únicas, imposibles de encontrar en sitios semejantes, lo cual evidencia la necesidad de protegerlos y de continuar con el inventario de diversidad en estas áreas.

Desde esta perspectiva, hallar nuevas especies en ambientes aislados de páramo augura sorpresas una vez se exploren por completo a lo largo y ancho del territorio nacional. Por ahora, la tarea de documentarlas es el primer paso para conocer la riqueza y diversidad de los ecosistemas terrestres y construir y alimentar el inventario que es la base científica de la megadiversidad.

 

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