Instituto de Investigación de Recursos Biológicos
Alexander von Humboldt

Investigación en biodiversidad y servicios ecosistémicos para la toma de decisiones

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Gobierno nacional autoriza comercio de piel de caimán aguja

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Bogotá, D.C. 23 de enero de 2019 
 
 


Foto: Caimán Aguja. Mónica Morales / Instituto Humboldt
 
 
  • •  La Dirección de Bosques, Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADS), levantó parcialmente la prohibición para el comercio del caimán aguja o caretabla (Crocodylus acutus), en el Distrito de Manejo Integrado (DMI) de los manglares de la bahía de Cispatá, Tinajoes, La Balsa y sectores aledaños, en el departamento de Córdoba.
  • •  La decisión fue tomada, según lo indica la resolución de la Dirección de Bosques, luego de estudios realizados a la especie en la bahía de Cispatá, que demostraron que sus poblaciones recuperaron el equilibrio y existe para ellas un manejo sostenible que garantiza su permanencia a largo plazo.
  • •  En 2002, acutus entró a la categoría Peligro Crítico (CR) por su alta probabilidad de extinción; sin embargo, y gracias a medidas de conservación implementadas, fue declarado En Peligro (EN) según el Libro rojo de reptiles (2015), y ratificado por el MADS en 2017.
 
Según la Resolución, el levantamiento parcial de la veda a la población de caimán aguja será exclusivo y restringido a sus huevos y dentro del DMI de la bahía de Cispatá. La cosecha se permitirá únicamente a los grupos de comunidades locales de la zona, autorizados por la Corporación Autónoma Regional de los Valles del Sinú y San Jorge (CVS) y en el Plan de Manejo Específico, y quedará restringida a particulares o entidades.
 
Esta medida permitirá la recolección de huevos del nido silvestre solo entre enero y abril en zonas georreferenciadas, previa autorización, los cuales serán llevados a incubación controlada en las instalaciones de la CVS para el manejo de neonatos y juveniles, con el fin de obtener una proporción de individuos de ambos sexos para repoblación en el medio silvestre, así como un porcentaje para aprovechamiento de las pieles por parte de las comunidades y su posterior comercialización internacional.
 
Entre los compromisos que trae consigo el levantamiento de la veda está la realización de un seguimiento y monitoreo a las poblaciones de caimanes (por parte de la CVS en conjunto con las comunidades), según las condiciones identificadas y acordadas entre la corporación, el MADS y los institutos de investigación. Además, los lineamientos del Plan de Manejo Específico (PME), y las directrices y salvaguardas internacionales de acuerdo con lo estipulado por el Convenio Sobre Comercio Internacional de Fauna y Flora Silvestres.
 
Los resultados obtenidos serán revisados y avalados por el MADS (autoridad administrativa CITES), y los institutos de investigación (como autoridades científicas del Convenio), quienes determinarán si los volúmenes de extracción no ponen en riesgo la supervivencia de la especie.
 
  
El calvario de ser un caretabla

Históricamente, la veda para captura de ejemplares fue establecida en 1968 por el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, y un año después emitida por el hoy desaparecido INDERENA, debido a que se llevaba más de 37 años de caza masiva con fines comerciales, con cerca de 2 millones de pieles en mercados internacionales, lo que redujo drásticamente las poblaciones y destruyó su hábitat natural.
 
Hacia 1980, el caimán aguja o caretabla ingresó al Apéndice I de CITES, el más restrictivo de los tres que existen, dadas las altas probabilidades de extinción por la comercialización ilegal de su piel, catalogada como “muy fina” y “de lujo”, codiciada en mercados internacionales, principalmente, y utilizada en la marroquinería.
 
El censo nacional realizado a Crocodylus (1994-1997) determinó un total de 6 individuos existentes para toda la bahía de Cispatá, y poblaciones no mayores a 11 ejemplares en 70 puntos geográficos del país, con menos de 250 en edad madura en su totalidad.
 

De cazadores a custodios
 
Posteriormente, el uso sostenible de la población de caimanes aguja se autorizó tras más de 15 años ininterrumpidos de procesos de investigación y conservación por parte de comunidades de Cispatá (con acompañamiento de la CVS), antes dedicadas a la caza del animal y hoy agremiadas en Asocaimán bajo el modelo de Distrito de Manejo Integrado adscrito al sistema nacional y regional de áreas protegidas.
 
La implementación de un Plan de Manejo Específico, con la participación de pescadores, mangleros y caimaneros de la zona, contempló la recuperación de la especie de caimanes con censo y monitoreo de las poblaciones silvestres y manejo de su hábitat, esto aunado a estrategias para la conservación, como programas de educación y divulgación, apoyo al desarrollo comunitario, entre otras.

 

Ilustración: Instituto Humboldt
 
La bahía de Cispatá es una de las áreas de manglares mejor estudiada, representativa y extensa (11.513 hectáreas, de las cuales 1436 sirven de hábitat a los caimanes) de Córdoba, y una de las zonas naturales más importantes del país por su importancia ecológica y biodiversidad.

 
Como resultados del seguimiento y estado actual de las poblaciones, entre 2002 y 2017 se registraron 1831 avistamientos de Crocodylus acutus, con un promedio de 86,3 de individuos por año. Entre 2003 y 2017 se recolectaron 21.077 huevos para una media anual de 1480.
 
Por otra parte, en 2017 hubo incremento de individuos de acutus en un 250 %, pasando de 50 en 2003 a 121. El aumento obedeció al programa de liberación puesto en marcha en la última década, alcanzando 11.788 especímenes.
 
Dicha recuperación de poblaciones del caimán aguja, permanente y sostenida, en el Distrito de Manejo Integrado (DMI) de los manglares de la bahía de Cispatá trajo como resultado la aprobación de la Conferencia de las Partes de CITES y el levantamiento de la prohibición de comercialización, beneficiando a las comunidades comprometidas de la zona, que dependen del uso sostenible de fauna y flora para su pervivencia.

Ilustración: Instituto Humboldt
 
El uso de este reptil se enmarca en otras directrices de CITES que buscan beneficiar a las comunidades locales más vulnerables y fortalecer los medios de vida del lugar.

 
Esta decisión, también es resultado de un esfuerzo colaborativo y articulado que durante años han realizado la Dirección de Bosques del Ministerio de Medio ambiente y Desarrollo Sostenible (MADS); la Corporación Autónoma Regional CVS; comunidades y expertos locales; las autoridades científicas designadas por el Gobierno nacional ante CITES: el Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas (Sinchi), el Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de Colombia (ICN) y el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (Invemar), el Instituto de Investigaciones Ambientales del Pacífico (IIAP), coordinado por el  Instituto Humboldt; y el apoyo de las oficinas de Asuntos Internacionales y Cancillería.

 
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Invitación a presentar hojas de vida: Profesional con experiencia en genética



Programa Ciencias Básicas de la Biodiversidad


El Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt está interesado en conocer hojas de vida con el siguiente perfil:

Formación:
Biólogo, Ecólogo, Microbiólogo, Ingeniero Forestal, Ingeniero Biológico, preferiblemente con maestría en Ciencias Biológicas.

Experiencia:
Dos años de experiencia laboral con experiencia en la toma de datos en campo, análisis de bases de datos, análisis y edición de secuencias genéticas, análisis de diversidad filogenética y generación de informes.

Para conocer toda la información de esta convocatoria, haga click en el botón de abajo:
Descargar Términos de Referencia

Mecanismo y plazo de aplicación:
Quienes consideren tener el perfil señalado enviar hoja de vida al correo electrónico Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..
Se recibe hojas de vida hasta el 27 de Enero de 2019.

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Esto se calentó: aves buscaron ecosistemas de mayor altura por causa del cambio climático

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Bogotá, D.C. 15 de enero de 2019 
 
 

Foto: Quiscalus lugubris. Instituto Humboldt / John Bernal.
 
 
  • •  Varias especies de aves fueron registradas en ambientes naturales con alturas y temperaturas diferentes a las que habitan, como consecuencia del aumento de la temperatura en la Sabana de Bogotá.
  • •  El cambio climático fue el responsable de los cambios presentados en el 51 % de las especies de las aves registradas y estudiadas en un lapso de 26 años.
  • •  La investigación utilizó datos suministrados por el conteo navideño de aves, organizado por la Asociación Bogotana de Ornitología (ABO), considerado el seguimiento más antiguo del país a un grupo de vertebrados terrestres.
 
El cambio climático es en la actualidad una amenaza creciente para la biodiversidad al punto de afectar a gran variedad de organismos, causando en ellos, por ejemplo, desplazamiento a mayores alturas debido al aumento gradual de la temperatura y variación en las temporadas habituales de reproducción; y en los ecosistemas, alteraciones en su composición y estructura.

Este último aspecto se evidencia, por ejemplo, en los ecosistemas de alta montaña de los Andes, hoy entre los más amenazados por la reducción de áreas disponibles ante el aumento de presencia de especies trasladadas, que buscaron mayores elevaciones, por el incremento de la temperatura. Tal circunstancia ha traído como consecuencia el cambio de la composición de este ecosistema y afectaciones en sus procesos ecológicos.

Dichos desplazamientos de las especies toman particular relevancia en la región tropical y son una de  las respuestas de las especies al cambio climático global. Allí, el clima tiende a permanecer estable y los organismos que la habitan se encuentran adaptados a tales condiciones pero con poca flexibilidad para moverse a otros rangos altitudinales. Esta condición significa en muchos casos que su sobrevivencia depende de un movimiento hacia zonas más altas.

De esta manera, el cambio climático actúa como “trampa térmica”, y el desplazamiento de las especies como la mejor forma de acceder a temperaturas inferiores para asegurar las condiciones óptimas, aunque este ascenso a las montañas represente un riesgo en la reducción de las poblaciones de especies y, eventualmente, de extinción al no soportar climas nunca antes experimentados.

En el caso de la Sabana de Bogotá, los datos recopilados durante 26 años a partir de los conteos navideños de aves revelaron cambios poblacionales en el 51 % de las especies registradas: 48 especies aumentaron y 30 disminuyeron. Uno de los factores más frecuentes asociados a este fenómeno fue el cambio climático y las “islas de calor”, así mismo alteraciones en el hábitat, interacciones con otros organismos y cacería.

Los cambios ocurren también porque los bosques y humedales son transformados en áreas de cultivo, potreros y zonas urbanas, sumado a los aumentos en los niveles de contaminación; y por la presencia de especies invasoras. Estos aspectos resultan clave, ya que la Sabana de Bogotá es un territorio de importancia biogeográfica dada la presencia de un alto nivel de endemismo, es decir de especies con distribución única en su geografía.
Un ejemplo de lo anterior está en las áreas silvestres presentes a finales de los ochenta y que gradualmente han cambiado, en especial, a lo largo de las fronteras de la ciudad hasta ser reemplazadas por pastos, viviendas, desarrollos comerciales e invernaderos de floricultura.

Aves que se mudaron de vecindario

Entre los ejemplos del aumento de la llegada de especies de aves, que habitan tierras bajas, que ahora se encuentran a mayores alturas están el coquito (Phimosus infuscatus), el gavilán caminero (Rupornis magnirostris) y el chango llanero (Quiscalus lugubris).

Por otro lado, también hay ejemplos de aves de alta montaña que se están desplazando hacia arriba, como lo predice la afectación por cambio climático, como el colibrí vientricobrizo (Eriocnemis cupreoventris) y el pinchaflor brillante (Diglossa lafresnayii). Inicialmente estas especies vivían en la Sabana de Bogotá y actualmente ya no.

Esto se debe a que se están restringiendo a elevaciones más altas, desmejorando sus perspectivas de conservación. Tanto el colibrí vientricobrizo (listado en la categoría Casi Amenazado (NT) de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza -UICN) como el pinchaflor brillante tienen una distribución limitada al norte de los Andes y, por lo tanto, su conservación merece especial atención.

Otra especie que evidencia las “mudanzas a nuevos vecindarios” es el Alcaraván, cuya presencia ha crecido de manera significativa en la ciudad, probablemente asociada con el aumento de las temperaturas en la Sabana y en Bogotá, pues estos lugares se adecuan a sus requerimientos térmicos como resultado de las llamadas “islas de calor urbanas”.

Las “islas de calor”

Las islas térmicas o de calor ocurren al interior de las ciudades y son producto, por lo general, del cambio en el uso del suelo, es decir aquellos que antes estaban cubiertos por vegetación, ahora lo están por cemento y otros materiales con vocación urbana.
 
En Bogotá hay evidencia de una isla de calor que supera en cerca de 3 grados centígrados, al clima medio de las afueras, según un análisis realizado a los cambios en la temperatura media, mínima y máxima ocurridos en la ciudad durante los últimos 40 años.

Cabe subrayar que este estudio sobre cambio climático y desplazamiento de aves a mayores rangos altitudinales, publicado en la edición del Reporte de Estado y Tendencias de la Biodiversidad Continental de Colombia (Bio 2017), aborda de manera explícita la importancia del cambio climático en un contexto urbano, periurbano y rural natural, y apoya con sus resultados las ausencias de información en temas de ecología urbana neotropical.


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Banco de Imágenes Ambientales (B.I.A)



En el Banco de Imágenes Ambientales, del Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt, encontrará una librería de imágenes recopiladas durante años de investigaciones, proyectos, trabajo misional y expediciones por los ecosistemas continentales del país, siendo este, un testimonio visual de la diversidad biológica colombiana.

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En la actualidad el Banco de Imágenes Ambientales cuenta con mas de 50.000 archivos entre ilustraciones y fotografías analógicas digitalizadas y digitales, en calidad alta y en formatos RAW, TIFF y JPEG, ideales para cualquier uso, incluyendo publicaciones impresas.

Para acceder al material es necesario seguir estos pasos:
1. Hacer una consulta en el material disponible utilizando el campo de búsqueda de la página principal. Los términos de búsqueda pueden referirse a términos generales como regiones del país (Ej. Caribe) o tipos de organismos (Ej. Reptiles), también pueden usarse conceptos mas específicos como nombres locales de especies (Ej. Frailejón) o nombres científicos (Ej. Potamotrygon motoro).

2. Recopilar la lista de imágenes requeridas citando el nombre de la imagen. Este nombre es un número identificador único de cinco cifras que puede visualizarse al entrar a cada ítem resultado de la búsqueda (Ej. 38235.jpg, 22259.jpg). Tan pronto esté hecha la selección del material se debe enviar un correo electrónico a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. con el fin de verificar la disponibilidad de las imágenes en alta resolución y preparar el material para efectuar el préstamo.

3. Diligenciar el formato de solicitud de préstamo (el cual puede descargar haciendo clic aquí) donde se especifica quien se hace responsable de la solicitud, el destino que tendrá el material fotográfico y se hace referencia a la lista de material requerido. En este formato se señalaran las condiciones bajo las cuales se realiza el préstamo, condiciones que son se obligatorio cumplimiento por la persona y/o entidad solicitante.

4. Enviar el formato diligenciado en original físico firmado por el solicitante al Banco de Imágenes Ambientales en la sede Calle 72 del instituto Humboldt (Calle 72 No. 12-65 Piso 7, Bogotá). Tan pronto se recibe el formato de la solicitud se procede a liberar las imágenes en alta resolución a través de medios en linea.

LICENCIA DE USO DEL MATERIAL FOTOGRAFICO:

El material disponible en el Banco de Imágenes Ambientales se entrega bajo la licencia Creative Commons BY NC SA, la cual contempla un uso para fines estrictamente no comerciales, reconociendo de forma explícita la autoría del fotógrafo y del banco de imágenes ambientales. Todo el material producido a partir del material objeto del préstamo debe compartirse bajo la misma licencia. La licencia puede verse en mas detalle en el siguiente vínculo: https://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/deed.es.



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La Colombia biodiversa de 'Hace Tiempo', nominada a importante premio latinoamericano de diseño

¿Ya leíste el libro más descargado en la historia del Instituto Humboldt? Aquí te contamos algunos detalles que tal vez no conocías…



Reveladora y asombrosa, así es Hace Tiempo, un viaje paleontológico ilustrado por Colombia, una publicación ilustrada que, a través de datos y cifras, nos permite conocer la Colombia natural sepultada hace tiempo y su influencia en la megadiversidad actual de nuestro territorio. Y ahora que vamos cerrando el 2018, es innegable reconocer que este fue el año para esta publicación. Por eso no sorprende la reciente nominación a uno de los premios latinoamericanos más importantes que existe en el campo del diseño gráfico editorial.

¿De qué se trata esta competencia? Los Latin American Design Awards (LAD Awards) reconocen las mejores ideas y piezas de diseño en base a su innovación, impacto y creatividad y buscan promover la industria creativa y la comunicación visual en América Latina. Al ser la competencia de diseño más grande e importante de la región, los LAD Awards celebran el trabajo excepcional en diseño y otorga reconocimiento a la excelencia de las piezas gráficas realizadas en esta zona del mundo.

Si quieres saber más sobre este premio, visita el siguiente enlace y conoce todas las propuestas en competencia para el periodo 2018 → https://bit.ly/2SeyjDA

¡En marzo de 2019 conoceremos los ganadores! Así que todos atentos a seguirle la pista a esta información.

Hablemos del origen de Hace Tiempo y su impacto en la divulgación de la ciencia

Mucho hemos difundido esta publicación pues no solo fue la protagonista en nuestro stand en la Feria del Libro 2018, sino que, en la labor gratuita de distribución, cerramos el año con el reporte de visita a 30 ciudades de 26 departamentos de Colombia y también con su título como el libro más descargado en la historia del Instituto. Pero tal vez, como aún se desconocen algunos secretos del proceso de conceptualización y diseño de Hace Tiempo, vale la pena contarles detalles de personas e instituciones claves que hicieron realidad este proyecto; infidencias que resultaron de una conversación que sostuvimos con Luz Helena Oviedo, editora del libro.

¿Qué motivó la creación de Hace Tiempo?
Cuando los dos editores del libro -Luz Helena Oviedo y Carlos Jaramillo- iniciaron el proceso de Hace Tiempo, la principal motivación era demostrar cómo la ciencia se puede contar de otra manera, a través de la exploración de nuevos lenguajes con estrategias innovadoras construidas para públicos que no son los habituales de los temas científicos. La labor con los investigadores que escribieron cada capítulo, también fue fascinante: sacarlos de su zona habitual de paper científico para generar un documento de divulgación para un público diferente.

Y es por esta razón que es importante resaltar que la idea original del libro es de Carlos Jaramillo. Él se soñaba un libro de divulgación y luego conoció algunas de las publicaciones creadas por el Humboldt con la editorial Punto Aparte y se terminó de enganchar. Desde el inicio Punto Aparte, quien se contrató para el diseño editorial de este proceso, propuso hacer algo más gráfico que los anteriores libros del Instituto en los que ellos habían trabajado, es decir alejarse aún más de lo académico y de ese lugar medio que proponen libros como los Reportes Bio o Colombia Anfibia.

Entonces, ¿quién es Carlos Jaramillo?
Carlos Jaramillo es investigador principal del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales y uno de los cerebros de esta publicación sin precedentes. Cerca de 200 estudiantes han trabajado con él en proyectos relacionados con la paleontología de Colombia. Si bien la publicación de artículos científicos es la norma para la divulgación y validación de las investigaciones, en los últimos años se viene consolidando la necesidad de encontrar formas de llegar a otros públicos. Carlos puso la tarea y hoy los autores han tenido la experiencia de quitar letras, ceder y abandonar algunos de sus esquemas.

¿Cómo surgió esta publicación?
Todo inició cuando, en una visita de Luz Helena Oviedo a Carlos Jaramillo, mientras él hacía una estancia de investigación en la Universidad de Yale y ella cursaba el último semestre de su maestría en Estados Unidos, tuvieron la posibilidad de conversar sobre un proyecto especial. Él quería hacer un libro de paleontología para niños y junto a su esposa, María Inés, en ese momento dejaron volar su imaginación y pensaron en unas cuantas ideas. Cinco años más tarde, después de diversos acercamientos con Brigitte Baptiste y encontrar en el Instituto al mejor de los aliados, salió a la luz Hace tiempo, un viaje paleontológico ilustrado por Colombia.

¿Quiénes hicieron parte de este proceso?
Expertos de centros de investigación, universidades, museos y jardines botánicos de Alemania, Argentina, Brasil, Canadá, Colombia, Ecuador, Estados Unidos, Panamá y Suiza participaron en este ejercicio literario que a lo largo del año fue distribuido a través de talleres gratuitos en muchas instituciones educativas públicas del país. Tambien vale resaltar el papel de la entidades que lo hicieron posible y apoyaron la labor del Instituto Humboldt y del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales: la Universidad del Norte, El Cerrejón, la Corporación Geológica Ares, la Asociación Colombiana de Geólogos y Geofísicos del Petróleo y la Asociación Europea de Biología Evolutiva.

¿Por qué Punto Aparte fue el seleccionado para diseñar el libro?
Una misma historia puede contarse de formas distintas dependiendo de a quién se la queremos contar y para qué. Cuando este proceso inició, los editores sabian que querían contar la historia de la biodiversidad pasada en Colombia a jóvenes. Pero, ¿cómo hacerlo exactamente? Fue en ese momento donde entró Punto Aparte, bookvertising, un grupo de expertos de la ilustración, el diseño y la palabra, quienes además llevan mucho tiempo trabajando con el Instituto. El resultado de horas y horas de reuniones de trabajo entre autores, editores y diseñadores, correos de ida y vuelta y mucho talento es lo que todos pueden ver en cada una de las páginas de la publicación.

Recuerda descargar el PDF aquí → https://bit.ly/2LJx3Jh
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Avances y resultados de proyectos ganadores convocatoria Futuro y Biodiversidad



La exhibición Gigantes Extintos y las Rutas de bioconocimiento: protección de las plantas medicinales que caminan el territorio ancestral Nasa de Tierradentro, Cauca, fueron los proyectos ganadores de la convocatoria Futuro y Biodiversidad 2017 del Instituto Humboldt, que otorgó estímulos económicos por 10 millones de pesos para el desarrollo de iniciativas de tipo creativas/artísticas desde cualquier área del conocimiento, empírico o académico, para la reflexión en torno al futuro del patrimonio natural colombiano, la promoción de perspectivas innovadoras, y la aplicación de conceptos que involucraran a los ciudadanos en estos procesos. A continuación, presentamos los resultados y avances de ambas propuestas:


Un plan en vacaciones: conocer a los “Gigantes Extintos”




Foto: Cortesía Andrés Chaparro

Gigantes Extintos es la exhibición de 35 esculturas en cerámica, pinturas e ilustraciones de especies prehistóricas que habitaron Colombia y Suramérica, elaboradas por el artista bogotano Andrés Chaparro.

Entre las figuras que conforman la exhibición están animales temerarios por su tamaño y fuerza: el cocodrilo carnívoro más grande de la época del Mioceno; una tortuga gigante con un caparazón del tamaño de un mesa de ping-pong; la titanoboa, ejemplo espectacular de gigantismo en reptiles; pájaros apodados “aves del terror”; roedores enormes como un buey; o armadillos del porte de un automóvil pequeño.

La muestra hace parte de la oferta capitalina para la temporada de vacaciones, y todos los públicos pueden visitarla de manera gratuita del 13 al 27 de diciembre de 2018, en la Sala B de la Galería Crispeta, ubicada en la carrera 9 #61- 84, de lunes a sábado a partir de las 11:00 a.m. y hasta las 7:00 p.m.

El bestiario prehistórico que conforma la exhibición abarca 8 reptiles, 3 aves y 25 mamíferos, representados en modelos a escala que van desde titanes súpercarnívoros descomunales que tuvieron el tamaño de un bus de Transmilenio, cazadores letales que propinaban golpes como hachazos a sus presas utilizando largos picos, hasta herbívoros con colmillos de al menos un metro de largo, y otros, que aunque pesados, eran buenos trotadores en cortas distancias.

Entre los reptiles representados está la mayor especie de cocodrilos corredores terrestres, también carnívoros, y líderes de la cadena alimenticia; la familia de caimanes más grande hasta ahora conocida y que da indicios de la presencia de ecosistemas de ríos y humedales en la región amazónica, hace aproximadamente 15 millones de años; y serpientes con dos toneladas y media de peso y 13 metros de largo, que al igual que las constrictoras actuales, asfixiaban a sus presas enrollándose a su alrededor y ejerciendo una presión descomunal gracias a un cuerpo tan grueso como una ceiba.

Las figuras de aves incluyen pájaros terroríficos y corpulentos, que alcanzaban hasta dos metros y medio de altura, y surcaban los cielos aprovechando las corrientes de vientos provenientes del océano Atlántico sur, que chocaban con la entonces naciente cordillera de los Andes. Y en los mamíferos se destacan animales semejantes a los elefantes, rinocerontes e hipopótamos actuales; roedores que se presume llegaron hace cerca de 50 millones de años durante el período Oligoceno, flotando en balsas naturales de vegetación ¡Desde África!; tapires rechonchos de cabeza gacha, enormes colmillos, cuyo peso apoyaban en la totalidad de la planta de sus patas traseras; felinos dientes de sable que desangraban presas con una letal mordida en la garganta; marsupiales parecidos a demonios de Tasmania del tamaño de una hiena, capaces de triturar huesos, robar comida a otros animales, oportunistas y carroñeros; perezosos y lobos gigantes, entre otros.

El proceso para llegar a la exhibición tomó un año, comenzando con la investigación en la literatura científica de las especies prehistóricas y los biomas que habitaron, luego con la selección de los animales, el boceto de los diseños anatómicos, la producción de pinturas, la documentación de las fichas que acompañaban cada figura, para finalizar con la elaboración de las piezas en cerámica, con dos cocciones en horno a 1150 grados centígrados, y luego los acabados.

Como criterio para elegir las especies, Andrés Chaparro tuvo en cuenta muestrear la mayor cantidad de familias posible e individuos con pesos alrededor de los 200 kilogramos o superiores, y un rango temporal que iba desde el Paleoceno hasta el presente.

Respecto a su proyecto, el artista aclara que “a pesar de que muchas especies se conocen bien por sus restos esqueléticos, con el material orgánico (partes blandas y tejido) ocurre distinto porque no se conserva; por lo tanto, parte de las reconstrucciones tienen que basarse en la anatomía ósea y muscular de los animales; pero en lo relacionado a los acabados y aspectos finales, que tienen que ver con el paleo arte, hay buena parte de libertad creativa (especulación)”.

Aunque la intención fue resaltar las especies colombianas, también se representaron otras que si bien no habían sido registradas para el territorio nacional, sin duda alguna estuvieron presentes durante el Gran Intercambio Biótico Americano (GABI) o vivieron en el sur del continente en el período conocido como Mioceno. Sobresalen los fósiles animales hallados en Santander, la Formación de la Venta (desierto de la Tatacoa) y el Cerrejón (La Guajira), así como “infaltables” de la megafauna suramericana.


Protegiendo plantas medicinales del pueblo Nasa




Foto: Colectivo del Semillero de Investigación en Etnobiología SIE

Otra de las propuestas seleccionadas fue la presentada desde la Universidad del Cauca, por el Colectivo Semillero de Etnobiología, y titulada: Rutas de bioconocimiento: protección de las plantas medicinales que caminan el territorio ancestral Nasa de Tierradentro, Cauca, región prioritaria de posconflicto y sitio de paso obligado entre las selvas del Pacífico y la Amazonia colombiana.

Este proyecto de investigación se propone incentivar la creatividad, imaginación y sensibilidad con relación a la protección y siembra de las plantas medicinales y algunas espirituales de uso de los The´wala (médicos tradicionales), presentes en el territorio ancestral Nasa, del Resguardo San Andrés de Pisimbalá en Tierradentro.

Como resultado del desarrollo del proyecto se elaboró un mapa parlante (instrumento metodológico que recoge de forma gráfica la percepción de una comunidad sobre el territorio local para así fortalecer su identidad) que da cuenta de las rutas de las plantas, construcción de obras artísticas (cosmogramas, ilustraciones y prototipos de planos seriados) y la implementación de un jardín de bioconocimiento en el colegio Yuç Kwet Zuun.

En el proceso, se realizaron reuniones de socialización con el Cabildo Territorio Ancestral Resguardo Indígena de San Andrés de Pisimbalá – Wedx Yu- (Municipio de Inzá-Cauca), para acordar compromisos con las autoridades.

En reuniones con directivos de la Institución Yuç Kwet Zuun se buscó revitalizar el pensamiento Nasa desde la tulpa o fogón, y fortalecer la implementación del jardín de bioconocimiento en la Institución, a partir del trabajo que realizan en la huerta de plantas medicinales.

Hubo recorridos por los Tul - espacios de cultivo tradicional de plantas medicinales- de los The`Wala (médicos Nasa tradicionales), cuyas rutas fueron mapeadas con el fin de ubicar los elementos representativos del territorio (montañas, lagunas, sitios sagrados y universo cosmogónico) desde la perspectiva de los sabios y mayores, haciendo énfasis especial en los estilos propios de pintura., cosmogramas e ilustraciones.

Por medio de una limpieza espiritual y armonización con la madre tierra, basada en plantas medicinales en la montaña de sagrada El Tablón, se realizó una visualización del futuro de la biodiversidad en el territorio Nasa de Tierradentro, cuyos aspectos relevantes fueron plasmados en un boceto elaborado por los The ‘Walas.

A hoy se continúa en el proceso de construcción y montaje del mapa parlante que reúnen los saberes propios, en diálogo con los académicos, en cuanto a cómo ve el futuro de la biodiversidad el pueblo Nasa. Finalmente, la obra pictórica será socializada en asamblea y entregada, de manera oficial, al cabildo como evidencia y resultado de la experiencia.

El desarrollo de este proyecto, con enfoque participativo desde lo comunitario, ofrecerá a los involucrados una mirada amplia de lo ambiental, así mismo de la conservación de la biodiversidad, integrando la dimensión sagrada a la valoración que del territorio y de la naturaleza hace la cultura Nasa.

Gracias a la acogida en la primera convocatoria, en la cual se recibieron más de 50 propuestas provenientes de todo el país, y debido a todo el potencial creativo identificado, el Instituto Humboldt confirma que lanzará una nueva versión de estos estímulos económicos. Su comunicación y difusión será a través de la web y canales digitales institucionales. Les invitamos a permanecer atentos.
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Transiciones socioecológicas hacia la sostenibilidad: Gestión de la biodiversidad en los procesos de cambio de uso de la tierra en el territorio colombiano

La transformación de los ecosistemas del territorio continental colombiano, su ocupación productiva y la persistencia de una confrontación armada interna atraviesan en la actualidad por un momento histórico crucial, que puede significar cambios profundos en la biodiversidad de los territorios. El inicio de la implementación del Acuerdo Final de paz entre el Gobierno Nacional y las Farc-EP, y la eventual firma de un acuerdo con el ELN, sumado a las grandes dinámicas económicas y sociales en un contexto de globalización, conllevan transformaciones que afectarán regiones reconocidas por sus altos valores de biodiversidad y su fragilidad ambiental, estimulando transiciones sociales y ecológicas que ya se comienzan a ver pero que solo se expresarán de manera contundente a mediano y largo plazo. En este documento se ponen en consideración estos procesos de cambio de la biodiversidad, algunos de ellos hoy acelerados, bajo el concepto de transiciones socioecológicas y que, gracias a una nueva generación de políticas y acciones de gestión de la biodiversidad, deberían estar orientados hacia la sostenibilidad.

 

La publicación se encuentra disponible para lectura en nuestro Repositorio Institucional.

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La resistencia de dos ranas colombianas frente a un asesino silencioso

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Bogotá, D.C. 20 de noviembre de 2018

 


Foto: Dendropsophus labialis | Crédito: Sandra Victoria Flechas


•  Preocupa la limitada información del impacto que tiene en la fauna colombiana la enfermedad quitridiomicosis, que es transmitida por el hongo microscópico Batrachochytrium dendrobatidis (Bd), y ha sido catalogada por la ciencia como una de las principales causas actuales de extinción masiva.

•  Muestreos extensivos confirman la presencia del hongo en 43 localidades al occidente del país principalmente, e infecciones en 12 familias taxonómicas. Su presencia es una amenaza para las cerca de 814 especies de anfibios registradas en el territorio nacional.


•  Una posible solución a la crisis estaría en la auto inmunización de ciertas especies que limitan el crecimiento del patógeno a través de las células granulares de su piel y la producción de moléculas antimicrobianas.


¿Por qué razón especies enteras de anfibios en el mundo desaparecen a causa de una mortal infección, mientras otras conviven con ella sin consecuencias letales? ¿Su resistencia al contagio estaría en las mismas ranas que la hospedan, el medio ambiente que habitan o las características del agente transmisor? La respuesta definitiva aún es un misterio que la ciencia intenta resolver, pero Colombia se une al reto y avanza en investigaciones al respecto añadiendo piezas a este rompecabezas inconcluso.

Un equipo de expertos compuesto por colombianos y estadounidenses descubrió que dos ranas de los Andes colombianos, que comparten el mismo hábitat de reproducción, conviven con el hongo Batrachochytrium dendrobatidis (Bd) sin presentar registro de disminuciones de sus poblaciones o signos clínicos, demostrando una asombrosa tolerancia y coexistencia con el hongo, considerándose portadoras asintomáticas. ¿La razón? Comunidades de bacterias presentes en su piel que las han hecho inmunes y resistentes como una armadura.


Foto: Batrachochytrium dendrobatidis (Bd), visto al microscopio | Crédito: Sandra Victoria Flechas, Edgar Medina

Los resultados del estudio, liderado por Vicky Flechas, investigadora adjunta en las Colecciones Biológicas del Instituto Humboldt, fueron compilados en The ISME Journal, revista especializada en todas las áreas de la ecología microbiana.

Se trata de las ranas sabanera (Dendropsophus labialis) y cohete (Rheobates palmatus), las cuales cuentan con una alta presencia de Bd en individuos juveniles de las dos especies, y cuyas intensidades de infección se han mantenido bajas debido, probablemente, a dos mecanismos de defensa presentes en la piel: microbios y moléculas formadas tras la unión de varios aminoácidos (o péptidos) capaces de inhibir el crecimiento o eliminar el hongo, y que en el caso de los adultos fueron proporcionalmente más abundantes que en las etapas anteriores a su desarrollo.

Respecto al estudio, Vicky Flechas comenta: “algo que no se había probado experimentalmente era cómo los péptidos antimicrobianos que secretan las ranas a través de las glándulas de su piel ayudaban a estructurar comunidades de bacterias. Nosotros esperábamos encontrar que estas moléculas mataran gran parte de las bacterias, pero descubrimos que, por el contrario, promovían su crecimiento”.

En sus páginas, el análisis destaca las asociaciones íntimas que todos los organismos vivos establecen con microbios para juntos convertirse en una unidad de selección natural. De esta manera, los macroorganismos ofrecen microhábitats para que se instalen complejas comunidades microbianas que influyen en el estado de salud de sus anfitriones, a través de interacciones mutualistas o parasitarias.

Los microorganismos juegan un papel importante en muchos procesos, por ejemplo, en la transformación, captación de nutrientes y defensa contra patógenos; y también en la predisposición a diferentes enfermedades.

En consecuencia, una mejor comprensión de estos seres diminutos (solo visibles al lente del microscopio), su dinámica y los factores que determinan el establecimiento y estructura de la amalgama bacteriana podrían conducir a estrategias de control de una gran variedad de enfermedades, entre ellas quitridiomicosis.

El experimento

En el laboratorio se realizó una serie de análisis en los que se enfrentó a las bacterias de la piel de las ranas con el hongo mortal. Para esto, fueron tomadas muestras de 24 individuos, se aislaron las bacterias y se probaron 159 tipos morfológicos de organismos contra el Bd, encontrando que una alta proporción de las bacterias (aproximadamente el 80 %) presentó resistencia al patógeno. 

A lo largo de las etapas de la vida, el más alto número de bacterias anti-Bd se encontró en 31 renacuajos de la rana cohete, seguido de 21 en adultos y 15 en juveniles. Para la rana sabanera, fueron detectadas 21 en adultos, 12 en renacuajos y 8 en adultos juveniles.

En contexto: una plaga con apetito insaciable

Entre las enfermedades consideradas hoy como la principal causa de la crisis de conservación mundial de anfibios está la quitridiomicosis, transmitida por el hongo microscópico antiguo y acuático Bd que ha exterminado más de 200 especies. Este microbio devora las proteínas de la piel porosa de los anfibios, un órgano vital en su respiración, hasta llevarlos a la muerte en cuestión de días, debido a un paro cardiaco.
 
Los antecedentes de dónde y cuándo apareció “el peor patógeno del mundo” (considerado así por expertos en su estudio debido al impacto negativo sobre la biodiversidad) apuntan a la península de Corea, durante la década del 50 y por actividades humanas, entre ellas el comercio de especies no regulado, el cual es capaz de desatar, de forma involuntaria, catástrofes ecológicas mundiales.

En Colombia, uno de los países con mayor número de especies de anfibios en el mundo, la información sobre la presencia de este patógeno era bastante limitada hasta hace algunos años. Eran desconocidos, entre otros aspectos, su distribución y las especies infectadas. Por tal motivo, y a partir de 2007, se iniciaron los muestreos respectivos que, hasta el día de hoy, resultan insuficientes: “es extremadamente preocupante que la información sobre la presencia de enfermedades infecciosas emergentes, incluyendo la quitridiomicosis y su impacto sobre la fauna Colombiana, todavía sea tan limitada”, menciona Flechas al respecto.

Y su preocupación no es para menos. Las especies de anfibios siguen siendo afectadas por Bd en casi todos los continentes, y muestreos extensivos en Colombia confirman presencia del hongo en 43 localidades al occidente del país, principalmente, e infecciones en 12 familias taxonómicas. Su presencia es una amenaza para las cerca de 814 especies de anfibios registradas en el territorio nacional.

¿La solución a la vista?

Una de las estrategias más prometedoras para el tratamiento de animales infectados y la prevención de disminución de comunidades de anfibios por causa de Bd, se desarrollaría a través del uso de microorganismos que potenciarían el sistema inmunológico y que podrían, además, ser usados como probióticos que permitirían caracterizar y estudiar poblaciones de bacterias y microcosmos, asimismo su capacidad de colonizar la piel de las especies infectadas y limitar así el crecimiento del patógeno.

Adicionalmente, otros estudios han demostrado que las moléculas formadas tras la unión de varios aminoácidos de un amplio rango de especies de anfibios inhiben el crecimiento de Bd bajo condiciones de laboratorio, por lo cual una probable respuesta a la crisis se daría mediante la composición de estas moléculas de defensa de la piel, las cuales determinarían si los animales pueden o no resistir la quitridiomicosis en condiciones naturales.

Por ahora, esta investigación colombiana sugiere un enfoque más integral para comprender mejor las consecuencias que la enfermedad puede tener en diversas especies y ambientes, y de esta manera informar sobre posibles esfuerzos de mitigación.

Mientras tanto, se adelantan estudios a especímenes depositados en las Colecciones Biológicas del Instituto Humboldt, en Villa de Leyva, recolectadas en las décadas del 70, 80 y 90 con el fin de intentar determinar cuándo llegó el hongo y cuándo estalló la epidemia en el país.

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Atlas de páramos de Colombia

Este atlas presenta una recopilación y exposición de la información disponible sobre páramos en Colombia, con el propósito de contribuir a la elaboración a corto plazo de una línea base completa sobre estos ecosistemas para avanzar en los planes de manejo de páramos. La información correspondiente a las zonas de páramos en Colombia que conforman este atlas, se expone en fichas descriptivas, cada una de ellas acompañada de un mapa y fotografías. De esta manera las fichas ilustran la ubicación, las características y las acciones relacionadas con la conservación en cada una de las zonas de páramo que se incluyeron. El atlas también contiene consideraciones acerca de las problemáticas generales que se relacionan con el estudio y las condiciones actuales de los páramos en el territorio nacional, así como datos sobre las medidas y la normatividad que se vincula con las zonas donde se presentan estos ecosistemas.

 

La publicación se encuentra disponible para lectura en nuestro Repositorio Institucional.

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Con Huella Viva, familias del oriente antioqueño demuestran que es posible convivir con felinos




•  Huella Viva promueve la conservación de la naturaleza para el bienestar de las comunidades locales a partir de la gestión integral del territorio en las cuencas Samaná Norte, Cocorná y Nare en el área del Magdalena Medio antioqueño.

•  El proyecto es una iniciativa público – privada de la Fundación Grupo Argos, Cementos Argos, Celsia, la Fundación Amazonas y la Corporación Autónoma Regional de las cuencas de los ríos Negro y Nare (Cornare) como aliados y es desarrollado en su primera fase por el Instituto Humboldt.

El proyecto Huella Viva, que promueve la conservación de la naturaleza para el bienestar de las comunidades locales a partir de la gestión integral del territorio en las cuencas Samaná Norte, Cocorná y Nare en el área del Magdalena Medio Antioqueño, en su primera fase hizo posible que cinco familias del oriente antioqueño implementaran en sus fincas estrategias para adaptarse al conflicto generado entre humanos y felinos por depredación de animales.

Esta primera fase contempló la caracterización de áreas de interés, la concertación con actores locales del territorio, la implementación de acciones hacia la conservación y la producción sostenible en fincas piloto en las cuencas Samaná Norte y Río Claro (tres de ellas en el municipio de San Luis, una en el municipio de San Francisco y otra más en el municipio de Puerto Triunfo). Asimismo, se desarrollaron estrategias para la adaptación al conflicto humano-felino, demostrando que la convivencia entre ambos actores es posible. Es así como Huella Viva contribuirá al incremento de la conectividad de coberturas boscosas y el bienestar y la diversificación de la economía familiar.

Las estrategias consistieron en la puesta en marcha de técnicas de ahuyentamiento (mezcla de emisión de luz con simulación de movimiento para apartar al posible depredador de animales domésticos); de mitigación (infraestructura que evitan la depredación por grandes felinos); y modelos integrados de producción para la restauración de áreas degradadas (huertas orgánicas, colmenas de abejas nativas, agricultura con árboles frutales y forestales, sistemas silvopastoriles, ganadería regenerativa y turismo de naturaleza).

Dado que las fincas piloto de este proyecto abarcan diversos contextos socioeconómicos, desde minifundios hasta latifundios, las actividades de adaptación desarrolladas respondieron a tales contextos. A la fecha, y posterior a la implementación de las estrategias en los predios, no se han presentado nuevos eventos de depredación a animales domésticos en la zona de influencia de Huella Viva.

En el desarrollo de este proyecto se proponen tres ejes de trabajo: el mantenimiento de los servicios ecosistémicos de regulación hídrica en las cuencas Samaná Norte, Cocorná y Nare; la conservación de la biodiversidad usando al jaguar y al puma como especies sombrilla (o aquellas que al ser protegidas, cuidan de forma indirecta muchas otras que componen la comunidad de su hábitat); y el desarrollo sostenible a través de modelos productivos que mejoren de la calidad de vida de las familias y la defensa ambiental.

El proyecto continúa en una fase II en donde se extenderán el número de acuerdos de conservación con las comunidades para un uso sostenible de la naturaleza, la protección de las cuencas y la conservación de los felinos.

Huella Viva es una iniciativa público–privada de la Fundación Grupo Argos, Cementos Argos, Celsia, la Fundación Amazonas y la Corporación Autónoma Regional de las cuencas de los ríos Negro y Nare (Cornare) como aliados, y es desarrollado, en su primera fase, por el Instituto Humboldt.

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