Instituto de Investigación de Recursos Biológicos
Alexander von Humboldt

Investigación en biodiversidad y servicios ecosistémicos para la toma de decisiones

conexion vital

Parlotiando con el Humboldt | Por: Instituto Humboldt

Entrevista 

Plataformas de monitoreo de la biodiversidad, primer paso para salvar el bosque de los mil colores




La gran apuesta es lograr una mejor conectividad entre los remanentes de bosque y aumentar la representatividad del bosque seco tropical en áreas protegidas para facilitar la persistencia de las especies raras y/o de distribución restringida de estos ecosistemas en Colombia. Foto: Roy González - Instituto Humboldt.


  • •  Uno de los ecosistemas más fragmentados del país es el bosque seco tropical. Actualmente queda menos del 8% del área original cubierta por este ecosistema (originalmente cubría más de 9 millones de hectáreas del territorio nacional) y solo el 5% de los remanentes están protegidos.

  • •  El primer paso para ampliar el conocimiento de este ecosistema, especialmente relacionado con la ecología de las plantas y las respuestas a motores de transformación como el cambio climático, es el establecimiento de parcelas permanentes: plataformas útiles para monitorear las comunidades arbóreas en los trópicos desde hace décadas, pero poco implementadas para el bosque seco.

El bosque seco tropical es propio de tierras bajas y cálidas, y se caracteriza por presentar una fuerte estacionalidad en las lluvias. En Colombia se encuentra distribuido en seis regiones: el Caribe, los valles interandinos de los ríos Cauca y Magdalena, la región NorAndina en Santander y Norte de Santander, el valle del Patía, Arauca y Vichada en los Llanos.

Es un ecosistema ampliamente diverso que alberga un sinnúmero de especies únicas en el mundo que han logrado adaptarse a condiciones de extrema sequía. Tal vez esas particularidades son las responsables de que se le otorgara el nombre de "bosque de los mil colores" para describirle. En materia de flora, hasta el momento se han registrado 1342 especies de árboles y arbustos, 195 de lianas y 25 de cactus, de las cuales 54 se consideran endémicas del bosque seco, y de estas, 36 se encuentran bajo algún grado de amenaza. Sumado a estas particulares características, la rápida transformación del paisaje ha obligado al país a correr contra reloj en la generación de conocimiento útil para orientar las estrategias para su conservación, pues solo hasta hace pocos años se ha empezado a vislumbrar su abundante biodiversidad.

La Red de Investigación y Monitoreo del Bosque Seco Tropical en Colombia (Red BST-Col), creada en el 2014 y de la cual hace parte el Instituto Humboldt, determinó que un primer paso para ampliar el conocimiento de este ecosistema, especialmente el relacionado con la ecología de las plantas y las respuestas a motores de transformación como el cambio climático, es el establecimiento de parcelas permanentes: plataformas útiles para monitorear la biodiversidad en los trópicos desde hace décadas pero poco implementadas para el bosque seco.

En Parlotiando con el Humboldt hablamos con Natalia Norden y Roy González, coautores del artículo científico: Construcción de una plataforma de monitoreo socio-ecológico para la gestión integral de los bosques secos tropicales




Natalia Norden, investigadora del Programa Ciencias de la Biodiversidad
“Conocí el bosque seco muchos años después de graduarme, luego de haber trabajado por un buen tiempo en ecosistemas húmedos. Hoy en día, después de haber recorrido algunos de los bosques secos del país, no dejo de sorprenderme por su magia y por las innumerables características que los hacen tan particulares. Muchas de las cosas que lo hacen tan singular, también lo hacen vulnerable, así que debemos seguir investigándolo incansablemente para lograr que el bosque seco del futuro se convierta en el ecosistema que deseamos.”







Roy González-M., investigador del Programa Ciencias de la Biodiversidad.

"Hace ocho años inicié esta aventura de investigar el bosque seco en Colombia desde el Instituto Humboldt con un gran equipo científico. En el camino he aprendido mucho sobre el funcionamiento de este ecosistema y la ecología de sus árboles: los temas que más me apasionan como científico y que son la base de mi trabajo doctoral en Ciencias Biológicas. Pero quizás, lo más importante de este proceso ha sido el tejido social y científico que se ha construido alrededor de este ecosistema, lo que se refleja en la Red BST-Col y constituyen las bases del sistema de monitoreo socioecológico de esta publicación".





La identificación de áreas prioritarias para la conservación de las especies es fundamental para guiar acciones dirigidas a la protección y restauración de hábitats, así como para generar alertas tempranas sobre su vulnerabilidad bajo diferentes escenarios de transformación. Foto: Felipe Villegas - Instituto Humboldt.


- ¿Por qué concentrarse en el monitoreo ecológico de las plantas para el bosque seco?

Roy: Cada vez es más evidente el impacto de las acciones humanas sobre la pérdida de biodiversidad a nivel global. Sin embargo, para entender con profundidad este impacto no no es suficiente solo identificar las especies, también es necesario entender la ecología y dinámica de estas especies en respuesta a los motores de transformación. Así, el monitoreo ecológico de las plantas, a través de parcelas permanentes, nos permite medir de forma recurrente y precisa como fenómenos como la intensificación de las sequías pueden inducir mayor mortalidad de los árboles y alterar el funcionamiento de los bosques. Natalia: Casi la mitad de las especies de plantas del bosque seco en Colombia son raras y la inmensa mayoría tiene una distribución restringida, por lo que se requiere una gestión integral que incluya una mayor comprensión de sus patrones de abundancia y distribución. La agenda de investigación y monitoreo del bosque seco en Colombia se ha esforzado mucho por conocer la ecología de las plantas pues los árboles le proporcionan un hábitat a muchas otras plantas y animales.

- Ya son más de 10 años estudiando el bosque seco tropical en Colombia ¿qué se ha descubierto o confirmado de este fantástico ecosistema?

Roy: Así es. Durante estos años hemos profundizando el estudio del bosque seco en Colombia, junto con decenas de colaboradores y múltiples iniciativas de trabajo articulado. El resultado más importante, aunque desalentador, es el nivel de degradación y riesgo de colapso de este ecosistema. Creo que los seres humanos hemos dejado una huella enorme alrededor del bosque seco, inclusive abusando de su capacidad de resiliencia, que hoy amenaza fuertemente su conservación.

Natalia: Otro tema importante en el que hemos podido ampliar la frontera del conocimiento es sobre la biodiversidad de este ecosistema y su eventual respuesta a gradientes de cambio. Gracias a un esfuerzo coordinado para establecer plataformas de monitoreo de la biodiversidad, se han censado miles de árboles y esta información nos ha permitido entender, por ejemplo, que la diversidad de plantas disminuye cuando el ambiente se torna muy seco. Sin embargo, las especies de la familia del frijol (Leguminosas) muestran una respuesta diferente, pues incluso en lugares muy áridos encontramos una gran diversidad de estas plantas. Esto se puede deber a que las leguminosas presentan adaptaciones especiales para enfrentar ambientes muy estresantes.

Globalmente, ha sido muy importante estudiar el bosque seco porque, a través de la ciencia, sabemos en qué condición está, pero también posibles rutas para tomar acciones para su gestión integral. Ahora vendrá la década de implementar estas acciones y empezar a monitorear los resultados.

- ¿Qué hace únicos a los Bosques Secos Tropicales de Colombia?

Roy: En la actualidad mucho se sabe sobre el carácter de unicidad del bosque seco, su estacionalidad climática, los altos niveles de endemismo. El carácter estacional de este ecosistema hace que las especies hayan desarrollado distintas estrategias para tolerar las condiciones de extrema sequía, por lo menos durante algunos meses al año. En Colombia, los bosques secos tienen varias particularidades adicionales que los hacen únicos en el mundo. Primero, se ubican en la franja de convergencia intertropical de la tierra que estimula una amplia variabilidad climática cada año, un fenómeno de pocos países con bosque seco en Latinoamérica. Segundo, Colombia es un país montañoso, y estas montañas imponen barreras geográficas que separan los bosques secos a lo largo y ancho del territorio. Tercero, en Colombia convergen especies presentes de los bosques secos del Caribe, del sur (Ecuador, Perú, etc.) y de las sabanas de la Orinoquia. Quizás es por esto que son tan heterogéneos y particulares fragmento a fragmento.

Natalia: Otro punto fascinante es que en el bosque seco encontramos muchas especies endémicas, probablemente por su historia evolutiva. La especie endémica más carismática es el mono tití cabeciblanco (Saguinus oedipus), unos pequeños primates del tamaño de una ardilla, que solo habitan en el noroeste del país. Su estado de conservación se encuentra en peligro crítico. En cuanto a las plantas, hay 83 especies endémicas para Colombia. Entre las más emblemáticas están el “macondo” (Cavanillesia chicamochae), restringida al cañón del Chicamocha, el “coya colorado” (Trichilia oligofoliolata), restringido a los bosques secos del Tolima y la “calabacita” (Belencita nemorosa) distribuida en el Caribe Colombiano y Venezolano.

Además, el bosque seco juega un papel clave a través de su funcionamiento. Por ejemplo, los árboles son importantes para la regulación del clima y el mantenimiento de la fertilidad del suelo, y, de manera más general, las coberturas son vitales para la protección de las cuencas hidrográficas, un servicio esencial en un ecosistema donde la escasez de agua es la regla. Globalmente, este ecosistema le proporciona bienes y servicios a millones de personas, y mejora su bienestar a través del suministro de alimentos y leña.


Las especies comunes, es decir que son abundantes y que cuentan con una amplia distribución, representan tan solo el 3 % de la diversidad de plantas leñosas que caracterizan los bosques secos de Colombia. Foto: Felipe Villegas - Instituto Humboldt.


- ¿En qué consistió el monitoreo hecho para estos ecosistemas a través de parcelas permanentes?

Roy: Hemos venido construyendo un sistema estandarizado para el monitoreo de la vegetación y la fauna en las distintas áreas donde se distribuye el bosque seco en el país. Así, en las diferentes regiones, entidades aliadas han instalado plataformas de monitoreo de la biodiversidad, que consisten en censos repetidos a lo largo del tiempo, tanto de la flora como de la fauna en un área delimitada, y que además incluyen caracterizaciones ambientales y de paisaje. Gracias a esta herramienta, hemos podido evaluar el crecimiento y la mortalidad de las especies de plantas, sus cambios en la biomasa, los cambios en la diversidad de aves y vertebrados terrestres en el paisaje, así como los paisajes sonoros, todo esto con una frecuencia temporal específica a cada grupo biológico.

Esto nos ha permitido entender las múltiples respuestas de los bosques a motores de transformación como por ejemplo la intensificación de la sequía, los regímenes de incendio, entre otros. Adicionalmente, este proceso de monitoreo a largo plazo se ha fortalecido desde el involucramiento de las comunidades locales, un aspecto clave si consideramos que cada sitio de estudio estará generando datos e información durante décadas.


Plataformas para el monitoreo de la biodiversidad en bosques secos de Colombia. (a) 571 puntos de validación y caracterización bosque que nutrieron el mapa de distribución nacional; (b) ubicación de dieciséis parcelas permanentes de 1 ha establecidas en bosques maduros e incluyen información taxonómica, funcional y filogenética de las plantas; (c) ubicación de las plataformas para monitorear la biodiversidad a lo largo de gradientes de transformación del paisaje y sucesión de bosques, donde se incluyen aves, vertebrados terrestres, hormigas y paisaje sonoro; (d) ubicación de las tres plataformas de monitoreo participativo basadas en pistas a lo largo de diferentes puntos de muestreo, donde las comunidades locales evaluaron varias especies de fauna y flora.


- Esta agenda de investigación y monitoreo se basó en cuatro ejes: gestión del conocimiento, preservación, restauración y uso sostenible del bosque seco tropical. ¿Qué alternativas en materia de preservación de este ecosistema pudieron identificar, dado que no se escapa de fenómenos como la deforestación?

Natalia: Dado el alcance de la deforestación en el bosque seco tropical en Colombia, es crucial enfocar los esfuerzos para preservar los fragmentos más conservados de este ecosistema. En este contexto, el mapa de distribución actual ha sido un instrumento clave pues reveló el alcance de la pérdida de cobertura, lo que llevó al Gobierno Nacional a declarar varias áreas protegidas. Por ejemplo, dos áreas en el Caribe le apuntan a la preservación del tití cabeciblanco, Saguinus oedipus, una especie endémica y en peligro de extinción de la región.

El mapa también ha sido fundamental en el marco de una moratoria minera. Gracias a esta medida, varias licencias para exploración o explotación minera se han suspendido, mientras las autoridades ambientales identifican y declaran las áreas estratégicas que necesitan protección. Este fue el caso de proyectos de extracción de oro y explotación de arena que amenazan los parches de bosque seco en el norte del país han sido interrumpidos.

- ¿Y en uso sostenible…?

Roy: La desaparición gradual de este ecosistema ha impulsado la creación de programas innovadores destinados a cambiar la visión tradicional de la extracción y explotación de recursos hacia un uso más sostenible de los recursos naturales. Hasta el momento, se han identificado 362 especies de plantas que tienen diferentes usos, como por ejemplo, alimentos, medicinas, o artesanía. Estas iniciativas le dan un valor agregado a una economía basada en la biodiversidad y van de la mano con el bienestar humano.

Natalia: Gracias a un trabajo continuo con las comunidades en varias regiones de bosque seco del país, las poblaciones locales monitorearon seis especies de plantas y tres especies de animales que son potencialmente útiles o ecológicamente importantes. Estas iniciativas han llevado a que las personas vean su entorno natural como una oportunidad para el turismo rural o turismo de naturaleza a través de, por ejemplo, la observación de aves. Todo este proceso ha generado una apropiación del conocimiento sobre biodiversidad muy fuerte por parte de las comunidades locales.


El 87 % de las especies leñosas del bosque seco son raras. El bajo número de individuos en las poblaciones de estas especies raras las hace más vulnerables a estar bajo riesgo de extinción debido a amenazas como la destrucción de hábitat. Foto: Felipe Villegas - Instituto Humboldt.


- ¿Cuáles son las principales recomendaciones en materia de gestión integral del bosque seco tropical?

Roy: Existen muchas acciones para impulsar el manejo del bosque seco, y cada una es particular a las necesidades que presentan las diferentes regiones en donde encontramos este ecosistema en el país. Estas especificidades dificultan establecer recomendaciones generales. Sin embargo, desde el Instituto, en colaboración con el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible - MADS y el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo - PNUD, hemos venido liderando la formulación del Programa Nacional para la Gestión Integral del Bosque Seco Tropical en Colombia (PNGIBST), un documento que plantea los objetivos, metas y acciones a desarrollar los próximos 10 años en materia de gestión del conocimiento, preservación, restauración y uso sostenible, así como, lineamientos para la gobernanza territorial y gestión del riesgo. Esperamos que pronto se oficialice este documento que será de gran utilidad para la gestión integral del bosque seco en el país.

- Con la implementación de estas medidas de manejo, ¿estamos a tiempo de salvar nuestros ecosistemas de bosque seco?

Roy: Es incierto, recientemente una publicación sobre la lista roja de ecosistemas establece que los bosques secos siguen una trayectoria de degradación que supone su colapso en los próximos 50 años, y en otra publicación que salió hace un par de días sobre la conectividad y conservación de las ecorregiones en latinoamérica todas las regiones de bosque seco de Colombia aparecen en la lista de las diez menos representadas y protegidas de la región. Solo las acciones para su gestión integral y el monitoreo de estas acciones nos dirán si seremos capaces o no de salvar este ecosistema.

Para salvarlo necesitamos esfuerzos integrados del gobierno, organizaciones ambientales, academia y empresas privadas. Afortunadamente, la intensa estrategia de divulgación sobre la importancia del bosque seco ha visibilizado mucho este ecosistema en el país, lo que ha sido muy importante en diversas instancias de toma de decisiones. Involucrar a los actores sociales es una condición para evolucionar hacia una gestión integral de este ecosistema.

Para más información:
https://nph.onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1002/ppp3.10113