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Biodiversidad en la altillanura colombiana: más de 300 especies fueron registradas en la cuenca del río Tillavá

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Por: Prensa Instituto Humboldt | Bogotá D.C., 05 de mayo de 2021

Biodiversidad en la altillanura colombiana: más de 300 especies fueron registradas en la cuenca del río Tillavá




Más de 300 especies de animales fueron registradas en la primera expedición de biodiversidad por la cuenca del río Tillavá, en el departamento del Meta. Fotos: Felipe Villegas (Instituto Humboldt).


  • •  Durante ocho días, investigadores del Instituto Humboldt y la Fundación Omacha, bajo la coordinación de Cormacarena y acompañados por la comunidad local e indígenas sikuani, estudiaron los ecosistemas de la altillanura y recorrieron 277 kilómetros del río Tillavá en el departamento del Meta.
  • •  La deforestación, transformación y degradación de los ecosistemas, contaminación hídrica y sobrepesca, tienen en alto riesgo a más de 100 peces únicos de esta zona del país. El bagre rayado ya está catalogado en peligro crítico de extinción.
  • •  Delfines rosados, nutrias gigantes, águilas harpía, peces, tortugas, serpientes, murciélagos y macroinvertebrados acuáticos, dejaron ver su belleza en la primera expedición de biodiversidad por la cuenca.
  • •  Por tratarse de un sitio donde convergen ecosistemas de la Orinoquia y la Amazonia, la fauna silvestre de este lugar del Escudo Guayanés es bastante diversa.


  • Un clima atípico puso en aprietos la primera expedición de biodiversidad por la cuenca del río Tillavá, una zona con más de 3.000 kilómetros cuadrados del municipio de Puerto Gaitán en el departamento del Meta, puntualmente en la vereda Rubiales.

    Los 14 investigadores del Instituto Humboldt, la Fundación Omacha y Cormacarena, encargados de recorrer los principales ecosistemas de la cuenca, se encontraron con un panorama gris, húmedo y lluvioso al inicio de la salida de campo, un viaje biodiverso que se extendería hasta finales del mes de abril.


    La cuenca del río Tillavá abarca cerca de 3.000 kilómetros cuadrados del municipio de Puerto Gaitán (Meta). Foto: Felipe Villegas (Instituto Humboldt).


    Los expedicionarios tenían la certeza de que había temporada seca en la zona, como es normal durante el mes de abril y dado el seguimiento que se hizo diariamente desde finales de marzo.

    Sin embargo, el 14 de ese mes, día en el que llegaron a la finca La Elisa de la vereda Rubiales para montar el campamento, los expertos vieron que la zona estaba gobernada por las lluvias y los ríos desbordados en las sabanas y bosques de galería.

    Las cámaras trampa captaron una gran variedad de mamíferos, entre ellos este puma (Puma concolor). Créditos: Carlos Aya (Fundación Omacha), alianza Cormacarena - Instituto Humboldt.


    “Fuimos testigos de los coletazos del cambio climático. A pesar de que el mes de abril está catalogado como el más seco en este territorio de la Orinoquia, con apenas lluvias incipientes, estas se adelantaron debido a la alta precipitación en las cordilleras cuyos ríos drenan a la Orinoquia”, afirma Carlos A. Lasso, investigador senior del Instituto Humboldt y coordinador científico de la expedición.

    Según Lasso, las lluvias en las cordilleras causaron ascensos significativos en los niveles de los ríos Orinoco, Vichada y finalmente el Tillavá, “el cual, por un simple balance de flujos, aumentó considerablemente su nivel en la última semana previa a la expedición”.


    14 investigadores del Instituto Humboldt, la Fundación Omacha y Cormacarena lideraron la primera expedición por la cuenca del río Tillavá. Foto: Felipe Villegas (Instituto Humboldt).
    La primera noche de la salida de campo tuvo un común denominador: las lluvias y el río desbordado, lo que obligó a mudar el campamento de sitio.

    Para Lasso, la angustia en las miradas de los investigadores era evidente, ya que con estas condiciones sería muy complicado estudiar las poblaciones de la fauna que habitan en este sitio donde convergen la Orinoquia y la Amazonia.


    Los investigadores registraron tres individuos de delfín rosado (Inia geoffrensis) en el río Tillavá. Foto: Felipe Villegas (Instituto Humboldt).


    “Con lluvia sería muy difícil instalar las cámaras trampa para monitorear los mamíferos y montar las redes para los murciélagos. Además, complicaría los recorridos en lancha por el río para observar nutrias, aves y delfines rosados”.

    El investigador del Instituto Humboldt precisó que el primer día estuvieron prácticamente encerrados en el campamento por el aguacero, “aunque esa noche empezamos a trabajar algunos grupos”.

    Una danta de la especie Tapirus terrestris fue registrada por las cámaras instaladas en varios sitios boscosos. Créditos: Carlos Aya (Fundación Omacha), alianza Cormacarena - Instituto Humboldt.


    Con el permiso de la naturaleza

    Contra todos los pronósticos, el segundo día de la expedición amaneció con un cielo azul libre de nubes, un permiso de la naturaleza para que los investigadores observaran los tesoros naturales que esconde la cuenca.

    “Este nuevo panorama nos acompañó durante la mayoría del tiempo de los ocho días de la expedición por el Tillavá, trabajo que hace parte de un convenio suscrito entre Cormacarena y el Instituto Humboldt, con el apoyo de la Fundación Omacha. Aunque no faltaron algunas lluvias tenues, eso no evitó que pudiéramos analizar la biodiversidad del territorio”, dijo Lasso.


    Más de 300 especies de animales fueron registradas por los expertos en la cuenca del río Tillavá. Foto: Felipe Villegas (Instituto Humboldt).


    Acompañados por 10 personas de las comunidades locales y de la etnia sikuani, los expertos del Humboldt y Omacha se adentraron en lo más profundo de la zona para estudiar el estado de las poblaciones de varios animales y el uso que les dan a los ecosistemas.

    “Aunque el delfín rosado (Inia geoffrensis) y la nutria gigante (Pteronura brasiliensis) son las especies que fueron priorizadas para esta alianza por la biodiversidad del Tillavá, también es necesario analizar otros animales que habitan en la cuenca y los cuales tienen relación directa con ellos, es decir que puede ser su presa o base de la cadena trófica”, apuntó el investigador del Humboldt.


    Cerca de 85 especies de peces fueron detectadas en la expedición, más del doble de lo que se conocía hasta el momento. Foto: Felipe Villegas (Instituto Humboldt).


    Además de agudizar sus sentidos para encontrar a los delfines y nutrias en el río y sus ecosistemas aledaños, los expedicionarios estaban listos para estudiar otros representantes de la fauna silvestre.
    “El ideal era registrar otros animales como peces, crustáceos, moluscos, macroinvertebrados acuáticos, serpientes, tortugas, cocodrílidos, aves y mamíferos”.


    Es la primera vez que se hace un inventario en detalle de las poblaciones de peces en la cuenca del Tivallá. En la foto un pez de la especie Apistogramma sp.. Foto: Felipe Villegas (Instituto Humboldt).
    Resultados que asombran

    El recorrido total por el río Tillavá y algunos ecosistemas que lo rodean fue de aproximadamente 277 kilómetros, un viaje en donde los investigadores de la Fundación Omacha realizaron 47 recorridos para estudiar los delfines y las nutrias, cada uno con un promedio de 2,5 kilómetros.

    La información recopilada durante los ocho días de la primera expedición arrojó más de 300 especies de animales en la cuenca, datos que según Lasso son preliminares porque actualmente son analizados detalladamente y además vendrán más salidas de campo.


    Carlos A. Lasso, investigador del Humboldt y coordinador científico de la expedición por el río Tillavá. Foto: Felipe Villegas (Instituto Humboldt).


    “Sin embargo, registrar esta cantidad de especies en un tiempo relativamente corto nos revela un aparente buen estado de los ecosistemas de la cuenca del Tillavá, un territorio de la altillanura del Escudo Guayanés totalmente desconocido donde convergen la Orinoquia y la Amazonia”.

    Para analizar las poblaciones de delfines, los investigadores también recorrieron parte del caño Rubiales y lograron muestrear hasta la confluencia entre el Tillavá, Planas y Vichada. Sin embargo, solo pudieron observar tres individuos.


    En los ocho días de monitoreo se registraron cinco especies de camarones, una de cangrejo, dos de esponjas, tres de moluscos y más de 30 de insectos. Fotos: Felipe Villegas (Instituto Humboldt).

    “Este es un resultado interesante que requiere de mayor análisis. Al parecer hay una población aislada de esta especie en el lugar, algo que los estudios de la Fundación Omacha corroborarán próximamente”, precisa Lasso.

    La comunidad de la zona manifestó que ha avistado cerca de 30 delfines rosados en la zona, un dato que será corroborado en las futuras expediciones durante épocas más secas.


    Cinco especies de tortugas fueron registradas en la expedición por el río Tillavá. Es la primera vez que es avistada la matamata del Orinoco (Chelus orinocensis) en esta zona (foto de la izquierda). Fotos: Felipe Villegas (Instituto Humboldt).


    En cuanto a la nutria gigante (Pteronura brasiliensis), los investigadores se encontraron con un hallazgo único en todo Sudamérica: una nutria depredando a una iguana, un cuadro que la ciencia nunca había registrado.

    “Esta es la primera vez que se registra esto en Colombia y en Sudamérica. Es un avistamiento inédito que nos permite mostrar que la nutria no solo se alimenta de peces, como muchos pescadores piensan y por eso la atacan”, afirma Lasso.

    En la expedición, los investigadores trataron de buscar evidencias sobre la presencia de las nutrias gigantes en las letrinas o lagunas, algo que no llegó a buen término por el desbordamiento del río causado por las lluvias.


    Los investigadores identificaron las cuatro especies de cocodrílidos: babillas, dos cachirres y el caimán llanero. Fotos: Felipe Villegas (Instituto Humboldt).


    La naturaleza se impone

    En la cuenca del río Tillavá, los investigadores evidenciaron una alta presencia de peces: cerca de 85 especies detectadas en la expedición, más del doble de lo que se conocía hasta el momento.

    “Es la primera vez que se hace un inventario en detalle de las poblaciones de peces en esta zona. Los primeros muestreos de peces, crustáceos y otros macroinvertebrados acuáticos se hicieron en los morichales de altillanura”, precisó Lasso.


    El balance de anfibios y reptiles en la cuenca sumó 39 especies, una de ellas la Boa constrictor. Foto: Felipe Villegas (Instituto Humboldt).


    Según el investigador, estos hallazgos le permiten considerar que en la cuenca pueden haber más de 150 especies de peces, “una hipótesis que abordaremos en las otras salidas de campo que haremos en la época de salida de aguas y/o época seca”.

    Los macroinvertebrados acuáticos no se quedaron atrás. En los ocho días de monitoreo se registraron cinco especies de camarones, una de cangrejo, dos de esponjas, tres de moluscos y más de 30 de insectos.


    Aproximadamente 120 especies de aves fueron avistadas en los ecosistemas acuáticos y terrestres de la cuenca. En la foto una arpía menor (Morphnus guianensis). Foto: Felipe Villegas (Instituto Humboldt).
    En cuanto a tortugas, la expedición arrojó la presencia de cinco especies, una de las cuales no tenía registro para esta zona del país: la matamata del Orinoco (Chelus orinocensis), uno de los reptiles más apetecidos por los traficantes de fauna silvestre.

    “Identificamos las cuatro especies de cocodrílidos: babillas, dos cachirres y el caimán llanero (por registros históricos), además de anacondas y una serpiente acuática. El balance de anfibios (ranas) y reptiles en la cuenca sumó 39 especies”, anota el investigador del Humboldt.

    El pecarí de collar (Dicotyles tajacu), una de las especies de mamíferos captada por las cámaras trampa. Créditos: Carlos Aya (Fundación Omacha), alianza Cormacarena - Instituto Humboldt.


    En los ecosistemas terrestres y acuáticos del Tillavá fueron observadas aproximadamente 120 especies de aves como el águila harpía, una cifra que los investigadores estiman podría alcanzar las 200 en las futuras expediciones.

    “Volveremos a expedicionar la zona en una época más seca, un factor que seguramente nos permitirá registrar muchas más especies de animales en la cuenca”.


    17 especies de murciélagos fueron registradas en la expedición, como Phyllostomus elongatus (derecha) y Mesophylla macconnelli (izquierda). Fotos: Felipe Villegas (Instituto Humboldt).


    ¡Territorio de mamíferos!

    Por tratarse de un territorio con ecosistemas del Amazonas y la Orinoquia, la cuenca del río Tillavá alberga una alta diversidad de mamíferos, tanto de gran porte como medianos y pequeños.

    A través de la instalación de cámaras trampa, trabajo liderado por la Fundación Omacha, y redes en los bosques, los expedicionarios identificaron 33 especies de mamíferos como roedores, marsupiales, pumas, armadillos y murciélagos.


    La cuenca del río Tillavá alberga ecosistemas del Amazonas y la Orinoquia. Foto: Felipe Villegas (Instituto Humboldt).


    El primer análisis de murciélagos en la cuenca arrojó como resultado 17 especies, hallazgos que fueron posibles por las colaboraciones de las comunidades locales e indígenas.

    “Rubén Darío Quiñones, un llanero de pura cepa amante de los mamíferos y quien escribe canciones y poesías dedicadas a la naturaleza, fue uno de los guías locales que más nos ayudó en el estudio de estos animales”, dijo Nicolás Reyes, curador de mamíferos del Humboldt, otro de los expertos que acompañó la expedición.


    El Instituto Humboldt, Cormacarena y la Fundación Omacha realizarán más expediciones por el río Tillavá. Fotos: Felipe Villegas (Instituto Humboldt).


    Según Reyes, este guía venció uno de los mayores miedos en la expedición. “Antes de empezar los recorridos nos contó que les tenía fobia a los murciélagos. Sin embargo, culminado el trabajo nos contó que les perdió miedo y ahora guarda una gran admiración por estos curiosos y hermosos seres”.

    Las cámaras trampa instaladas por la Fundación Omacha estarán durante dos meses más en la cuenca de Tillavá, por lo cual se espera que la cantidad de especies de mamíferos sea mucho mayor.


    Las comunidades locales fueron claves en la primera expedición por el río Tillavá. Rubén Darío Quiñones (centro), un llanero de pura cepa, apoyó el estudio de mamíferos. Foto: Felipe Villegas (Instituto Humboldt).


    “Esta es apenas una pequeña muestra de la riqueza que alberga la cuenca. Cuando la pandemia nos permita organizar las otras salidas de campo, contaremos con muchos más insumos para elaborar un estudio más detallado sobre los delfines, perros de agua y el listado de la biodiversidad presente, los usos del hábitat e incluso las amenazas”, puntualizó Lasso.

    El convenio entre el Instituto Humboldt y Cormacarena arrojará un estudio con el listado de la biodiversidad acuática y su relación con el delfín rosado y la nutria en la cuenca del río Tillavá, además del uso de hábitat, poblacional y de amenazas de estas dos especies.

    “El objetivo es elaborar un documento detallado con el estado del conocimiento sobre el delfín rosado y la nutria en la cuenca, un trabajo que contará con los aportes de las personas locales de la zona”.


    Con redes de niebla, los expertos estudiaron a los murciélagos. Foto: Felipe Villegas (Instituto Humboldt).