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Gestión de especies
Así fue el primer rastreo con telemetría GPS a un oso andino en Colombia
Así fue el primer rastreo con telemetría GPS a un oso andino en Colombia
autor
Prensa Instituto Humboldt
publicación
18.3.21

Esta cifra fue cinco veces más grande que la reportada en otros estudios de la distribución del oso andino en Ecuador.

  • Por primera vez, cinco investigadores analizaron los movimientos de un oso andino macho adulto al que se le instaló un collar de telemetría con GPS.
  • Durante dos meses, el dispositivo indicó la presencia del mamífero por un área de 238 kilómetros cuadrados mediante la metodología del polígono mínimo convexo (MCP), en el macizo de Chingaza, ubicado en Cundinamarca y Meta.
  • Esta cifra fue cinco veces más grande que la reportada en otros estudios de la distribución del oso andino en Ecuador.
  • Para los expertos, esto apoyaría la hipótesis de que los paisajes más fragmentados, como Chingaza, demandan mayores movimientos en los animales para obtener más alimento y refugio.



Alcanza a medir hasta dos metros de alto y pesar cerca de 180 kilogramos. Solo habita en los Andes de Sudamérica y la mayoría cuentan con manchas blancas y amarillas en su rostro, cuello y pecho, una huella digital distinta en cada individuo que en la cara se asemeja a un antifaz.

Se trata del oso andino o de anteojos (Tremarctos ornatus), un mamífero diurno con una gran habilidad para trepar en los árboles y que es llamado por algunas comunidades indígenas como wii, uix, manoba, manoba, saibaidaku, tabudá, mashiramo o ucumarí.

Habita en los bosques andinos, páramos y zonas semiáridas, con una alta preferencia por los pisos montanos ubicados entre los 500 y 3.800 metros sobre el nivel del mar. En Colombia se ha reportado en las tres cordilleras en que se dividen los Andes al ingresar al país.

Cinco científicos dieron marcha a una investigación sobre los movimientos del oso andino en Colombia. Foto: Fundación Wii.




Según Nicolás Reyes Amaya, investigador y curador de la colección de mamíferos del Instituto Humboldt, en Colombia este mamífero habita hasta el extremo norte de la serranía del Perijá colombo-venezolana, “la distribución más nórdica de este oso para todo el continente”.

Por alimentarse principalmente de frutas silvestres, bulbos y bromelias, es una de las especies más importantes para la regeneración de los bosques, ya que se encarga de dispersar semillas en todas las áreas donde habita. “También consume carroña y eventualmente puede atacar la ganadería extensiva de poco cuidado”, anotó Reyes.

A pesar de su importancia ecosistémica y de la estampa sagrada que tiene para varios grupos indígenas, el único oso de Sudamérica ha sido víctima de las actividades del hombre, como la deforestación para ampliar la frontera agropecuaria, el desarrollo de obras de infraestructura, la cacería y la transformación de sus hábitats.

Así se movió el oso andino macho por Chingaza. Fuente: estudio científico.



“Por estas acciones antrópicas, el oso andino está catalogado como una especie vulnerable a la extinción por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) a nivel global y por la resolución 1912 de 2017 del Ministerio de Ambiente en Colombia. Además, hace parte del Apéndice I de la Convención Sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora silvestre (CITES)”, informó el curador de mamíferos del Humboldt.

El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) informó que en Colombia podría haber hasta 8.000 osos andinos, una cifra que viene en descenso por la fragmentación de sus poblaciones, así como la pérdida acelerada de los bosques y las tensiones que hay por el consumo de ganado o cultivos en las zonas donde convive con los campesinos.

Estudio pionero

Durante décadas, la telemetría con GPS ha proporcionado grandes cantidades de información ecológica para varias especies de osos en el mundo. Sin embargo, para el caso del oso andino solo tres estudios cuentan con información disponible de sus movimientos, realizados únicamente en Bolivia y Ecuador.

Ante los vacíos de información sobre el uso del espacio por parte de esta especie en Colombia, cinco científicos dieron marcha a una investigación sobre los movimientos de este oso en el país, estudio que hizo parte de un convenio entre la Fundación para la Investigación, Conservación y Protección del Oso Andino (Fundación Wii), Nexen Petroleum Colombia Ltd y la Corporación Autónoma Regional Del Guavio (Corpoguavio).

Por primera vez en Colombia se midió el uso del espacio para el oso andino con un espécimen macho rastreado con telemetría GPS. Foto: Fundación Wii.




La publicación del estudio contó con la asesoría y apoyo científico del investigador y curador de la colección de mamíferos del Instituto Humboldt (IAvH), Nicolás Reyes.

“Por primera vez en Colombia se midió el uso del espacio para el oso andino con un espécimen macho rastreado con telemetría GPS, en un área de paisaje fragmentado del macizo de Chingaza, en la cordillera oriental de los Andes colombianos”, cita el artículo de los investigadores publicado en Notas sobre Mamíferos Sudamericanos, una revista científica de la Sociedad Argentina para el Estudio de los Mamíferos (SAREM).

Un oso andino macho adulto, con 130 kilogramos de peso, capturado e inmovilizado previamente siguiendo las pautas de la Sociedad Estadounidense de Mamíferos y bautizado como Apipa Utut (“oso fuerte y valiente” en lengua colima), fue el escogido para instalarle un collar de telemetría GPS.

Reyes precisó que al oso se le realizó una evaluación veterinaria para conocer su salud, que incluyó muestras de sangre y mediciones morfométricas. “Finalmente, se equipó al individuo con un sistema de telemetría dual VHF-GPS”, informa el artículo.

El GPS del oso macho arrojó un total de 348 ubicaciones durante parte de la estación seca en Chingaza. Foto: Fundación Wii.




El mamífero fue liberado en una zona de Chingaza ubicada entre los 2.241 y 3.980 metros sobre el nivel del mar, un vasto terreno de los departamentos de Cundinamarca y Meta conformado por bosques montanos andinos, bosque altoandino, matorrales de subpáramo y páramo y pastos para ganado.

Los muestreos obtenidos a través de telemetría fueron realizados durante parte de la estación seca, entre los meses de octubre y diciembre de 2013, insumos que fueron analizados por Daniel Rodríguez y Adriana Reyes (Fundación Wii), Andrea del Pilar Tarquino Carbonell (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) de Argentina), Héctor Restrepo (Fundación Wii) y Nicolás Reyes Amaya (Instituto Humboldt).

¿Cómo se movió el oso andino?

El GPS del oso macho arrojó un total de 348 ubicaciones durante parte de la estación seca, justo antes de que el collar de telemetría dejara de funcionar. Esta información fue traslapada con imágenes de satélite Landsat, Rapid Eye y Spot del Ideam.

La telemetría arrojó que según la metodología del polígono mínimo convexo (MCP) el oso andino se movió por un área de 238,86 kilómetros cuadrados entre octubre y diciembre, en lo que se conoce como rango de acción. Según los investigadores, este rango fue el más diferente con respecto a lo reportado en estudios previos de Ecuador, ya que lo quintuplicó.

Por su parte, el rango de acción con la metodología del estimador de densidad del núcleo (KDE) fue de 98,58 kilómetros cuadrados y el área núcleo con esta metodología fue de 20,91 kilómetros cuadrados, medidas que ligeramente superan y duplican a las de Ecuador”, afirman en el artículo.

El oso andino se movió por un área de 238,86 kilómetros cuadrados entre octubre y diciembre. Foto: Fundación Wii.




“El área núcleo es la zona más fuertemente utilizada por el individuo dentro de ese rango de acción que tiene el oso”, complementó Reyes.

Durante el día, el GPS registró 227 ubicaciones del oso andino macho, 25,5 por ciento dentro de los bosques andinos y altoandinos. 62,5 por ciento se ubicaron en los matorrales de páramo y subpáramo, 10,5 por ciento en pastizales de páramo y 1,3 por ciento dentro de la ganadería con pastizales.

“Registramos 121 ubicaciones nocturnas con el GPS: 31,4 por ciento en la zona andina y altoandina y 68,6 por ciento dentro matorrales de páramo y subpáramo, zonas con altitudes entre los 3.117 y 3.637 metros”, revelan los investigadores.

Según los expertos, el oso andino prefirió los matorrales de páramo y subpáramo para sus desplazamientos diurnos y lugares de descanso nocturnos, seguido por el bosque andino y altoandino.



El oso andino prefirió los matorrales de páramo y subpáramo para sus desplazamientos diurnos. Foto: Fundación Wii.



“El mamífero hizo un uso intenso del ecotono entre páramo y bosque, que durante la estación seca incluyó muchos arbustos frutales de las especies Ericaceae Macleania rupestris y Cavendishia bracteata, plantas que hacen parte de la dieta del oso andino”, cita la publicación.

La distancia diaria recorrida por este oso adulto varió entre 0,51 y 12,07 kilómetros, con una media de 3,39 kilómetros.

¿Qué dicen los resultados?

Los científicos informaron que el macizo de Chingaza se caracteriza por la presencia de actividades humanas que han causado un alto impacto a nivel del paisaje, como la transformación de los bosques en tierras de cultivo y pastos para ganado y la infraestructura de construcción (carreteras, presas y minas).

“El uso del espacio para una especie puede variar según la disponibilidad y la fragmentación del hábitat. Por ejemplo, para estudios sobre mamíferos pequeños y medianos, los lugares con menos coberturas naturales demandan mayores movimientos para obtener recursos suficientes”.

Para los investigadores, el rango de acción del oso andino en Chingaza, como los 238,86 kilómetros cuadrados, apoya la hipótesis de que los paisajes más fragmentados demandan mayores movimientos por parte de los animales para obtener recursos suficientes.


“Estudios previos indicaron que los osos andinos prefieren los bosques andinos, pero usan el páramo cuando está presente. Sin embargo, nuestros resultados sugieren que al menos en la estación seca en el macizo de Chingaza, los osos pueden hacer un uso intensivo del páramo y los matorrales de subpáramo”.

Por último, Reyes y los otros expertos concluyen que se necesitan de más datos durante períodos largos de seguimiento, para comprender el uso del espacio por parte del oso andino. “La información obtenida en el macizo de Chingaza es un valioso aporte a la ecología y conocimiento de esta especie, insumos que serán útiles para su manejo y conservación”.

Así fue el primer rastreo con telemetría GPS a un oso andino en Colombia
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