Instituto de Investigación de Recursos Biológicos
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Investigación en biodiversidad y servicios ecosistémicos para la toma de decisiones

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Nota de actualidad | Por: Instituto Humboldt

Nuestras historias detrás del Global Big Day 2020





Carpintero real (Campephilus melanoleucos). Foto: Scott Winton


  • •  Con 1440 especies de aves registradas en más de 7000 listas, Colombia lideró la jornada mundial de avistamiento de aves: Global Big Day el pasado 9 de mayo.
  • •  A pesar de las condiciones de confinamiento, los colombianos hicieron su mejor esfuerzo por registrar las aves de sus entornos más cercanos. Este número de registro de especies confirma que los pajareros en Colombia están en todos los rincones del país.
  • •  Los ornitólogos del Instituto Humboldt nos cuentan cómo vivieron este día de celebración de diversidad de aves.

Las aves en Colombia son conocidas y valoradas por quienes viven día a día con ellas. Así quedó demostrado durante la pasada jornada del Global Big Day. Dadas las condiciones de confinamiento por el covid-19, el objetivo de esta versión no sería precisamente ver la mayor cantidad de especies posibles, sino que cada pajarero participante aportara múltiples listas de la mejor calidad.
 
El número de listas sometidas a la aplicación eBird en Colombia alcanzó las 7038, ubicando al país por segundo año consecutivo en el tercer puesto luego de Estados Unidos y Canadá. Según indicó Lina María Sánchez, investigadora de la línea de Evaluación y Monitoreo de la Biodiversidad del Instituto Humboldt, este resultado es muy importante porque refleja no sólo mejores prácticas en el uso de la aplicación, sino también una gran cantidad de participantes que al conocer mejor nuestra biodiversidad, esperamos estén cada día más comprometidos con su conservación.
 
Desde eBird Colombia se promovió un Global Big Day que siguiera todas las recomendaciones y regulaciones para cuidar la salud de sus participantes. Las personas podían colaborar con mejorar el conocimiento de las aves urbanas desde sus ventanas, balcones y parques, o aprovechar si estaban en zonas  rurales, reservas naturales o lugares en condiciones naturales para pajarear de manera segura. Este Global Big Day continuó haciendo un aporte importante al conocimiento de las aves en Colombia.
  

Global Big Day en historias
 
A continuación te contamos cómo algunos ornitógolos del Instituto Humboldt vivieron esta jornada.
 
Lina María Sánchez Clavijo
Ecóloga e investigadora adjunta Evaluación y Monitoreo de la Biodiversidad
 


Copetón (Zonotrichia capensis); Foto: Jorge Larotta
 
“Salí a pajarear antes de las 6:00 a.m. en el parque de mi barrio cerca al humedal de Córdoba en Bogotá. Por fortuna, esta zona tiene muchos árboles. En un recorrido de 1.19 km, una hora aproximadamente, registré 10 especies que incluyen a las más típicas de nuestra capital: la torcaza (Zenaida auriculata), la mirla (Turdus fuscater), el copetón (Zonotrichia capensis), la golondrina (Orochelidon murina), el cucarachero (Trogolodytes aedon), el carbonero (Diglossa humeralis) y el colibrí (Colibri coruscans). No fueron muchas especies si se compara con la cantidad que hay registradas para el humedal de Córdoba que según una guía en Naturalista alcanza las 152 especies.
 
En varias ocasiones en las que salí con mi perra a caminar oí un chillido constante y no sabía de qué especie era. Ese día pude observar que se trataba de un pichón de Chamón (Molothrus bonariensis) pidiéndole comida a sus papás cucaracheros. También aproveché para hacer mis primeras grabaciones de cantos de aves y ya las subí a mi lista en eBird. 
 
Aunque puede que no se compare con la experiencia de ir a lugares lejanos a pajarear todo el día y registrar cientos de especies, me gustó el ejercicio de pajarear por mi barrio. He vivido acá casi toda mi vida, y a pesar de que llevo más de 15 años trabajando con aves, y que sé que es un lugar afortunado para estar dentro de la ciudad, nunca lo había hecho más que de forma casual. Después de este Global Big Day espero ponerme más juiciosa a conocer y valorar las aves de mi barrio y mi ciudad”.     

 
David Ocampo
Ornitólogo, curador de la colección de aves y huevos e investigador de colecciones biológicas
 


Jilguero aliblanco (Spinus psaltria). Foto: David Ocampo.

“El Global Big Day para mí en los últimos años se ha convertido en la oportunidad de compartir la emocionante y retadora actividad de observar y escuchar aves para luego, haciendo uso de conocimientos previos, libros y consultas digitales, tratar de atinarle con precisión a la especie. Hace un año compartí con comunidades en el piedemonte pacífico del Departamento de Nariño y antes en Salamina, Caldas con un grupo diverso, principiante y con muchas ganas de saber de qué se trata eso de ver aves. Ahora, desde la panorámica de mi balcón en Villa de Leyva, en donde llevo dos meses haciendo censos, puedo decir que el 9 de mayo fue otro día productivo pajareo.
 
Mientras me tomaba un tinto en la mañana y otro en la tarde logré ver 13 especies, de las 29 que llevo registradas en total desde allí. Entre los 25 individuos que avisté en Villa de Leyva pude observar semilleros (Spinus psaltria) vocalizando, golondrinas (Pygochelidon cyanoleuca) buscando pajitas en el suelo para construir su nido, el sinsonte (Mimus gilvus) que me ha acompañado durante la cuarentena vocalizando sin falta desde una araucaria a las 7:06 a.m. y un gavilán maromero (Elanus leucurus) suspendido en el cielo seguramente buscando presas.
 
Realmente en esta fecha, trato de tomar un rol más activo como revisor de eBird. Ahí, logro contagiarme un poco del entusiasmo colectivo, mientras reviso registros y listados de ávidos observadores. Valido registros con evidencia y, más frecuentemente en esta fecha, reviso especies y listados que tal vez por el afán de sumar han sido reportadas en zonas en donde, al menos con la evidencia actual, no deberían estar o presentan características sospechosas. Esta es una tarea repartida entre el equipo de revisores nacionales que, definitivamente requiere de un mayor apoyo de la comunidad pajarera cada vez más entusiasta y cuidadosa con sus métodos. Es un balance interesante entre la inclusión y mantener la calidad de los datos, inherente a este tipo de iniciativas, que se convierte en todo un reto”.

 
Natalia Ocampo
Ecóloga de la conservación Investigadora Adjunta, Ciencias Sociales y Saberes de la Biodiversidad



Avistamiento en familia. Reserva Natural Kaliawirinae en Cumaral, Meta Foto: Scott Winton

“Este Global Big Day fue diferente porque no fuimos a observar aves a un lugar lleno de especies endémicas y raras. En cambio, lo vivímos en el paraíso en el cual hemos pasado la cuarentena: La Reserva Natural Kaliawirinae en Cumara, Meta. Aquí,en la finca de mis padres hay 4 hectáreas de una mezcla de hábitats incluyendo cultivos mixtos, bosque ripario, potrero, vegetación secundaria, jardín de la casa y acceso al río Guacavia. 
 
Entre mi esposo, Scott Winton y yo hemos registrado en total 222 especies de aves en la finca, 32 de las cuales son migratorias. Como hemos estado desde el comienzo de la cuarentena en este lugar, ya aprendimos muy bien dónde encontrar algunas especies o cuál es la mejor hora para avistarlas. Este conocimiento fue nuestra principal estrategia para el Global Big Day. Nos despertamos antes del amanecer, e incluso antes que nuestra bebé Silvia, a escuchar el coro matutino; luego salimos al río Guacavía a buscar aves acuáticas y a registrar las especies que normalmente vemos cruzar el río como oropéndolas, garzas, y playeras.
 
De ahí en adelante nos dividimos y visitamos el cultivo de palma de aceite, el potrero, la zona de las gallinas, las marraneras, y repetimos estas visitas durante el día haciendo listas cortas de no más de 15 minutos. En los tiempos de menos actividad de aves, invitamos a nuestra hija de año y medio, Silvia a unirse al esfuerzo con sus binóculos hechos con rollos de papel higiénico. "Pajarito" fue una de sus primeras palabras y siempre quiere observar aves por nuestros pesados binóculos.
 
Al final del día teníamos 25 listas de eBird y registramos 100 especies de aves, casi la mitad de las especies registradas en la finca en un sólo día. De estas, 3 fueron especies migratorias - Vireo flavovirens, Vireo olivaceus, y Contopus virens- y dos especies que no habíamos registrado este año en la finca. Gracias a que pasamos tanto tiempo buscando y obsevando aves, también encontramos nidos de carpinteros, cucaracheros, y atrapamoscas, entre otros. Este Global Big Day nos demostró que no es necesario ir muy lejos para registrar muchas aves, que muchas veces el paraíso está esperando fuera de nuestras puertas y ventanas y que en todas las regiones hay personas locales apasionadas y conocedoras de las aves”.
 

Cuco enano (Coccyzus pumilus). Foto: Scott Winton.


 
Orlando Acevedo Charry
Investigador y curador de Colección de Sonidos Ambientales

 

Carocoleto selvático (Chondrohierax uncinatus) Foto: Eyver – Plataforma Naturalista
 
Llegó un nuevo y particular Global Big Day. Desde que ingresé al Instituto Humboldt he sido encomendado para apoyar el evento con muestreos en lugares muy especiales para mí. En 2018 estuve en Cubará (Boyacá), después de 7 años volvía al piedemonte de la Orinoquia a buscar a mis queridos amigos emplumados. En 2019 coordiné una pequeña expedición a "Tres Esquinas", en la confluencia de los ríos Orteguaza y Caquetá, siguiendo pasos de ornitólogos como José Ignacio Borrero (70 años después), pero acompañado de  más de 50 personas que viven en el Comando Aéreo de Combate No. 6 de la Fuerza Aérea Colombiana y quisieron pajarear conmigo ese día. Este año tenía dos opciones: explorar con mi colega y amigo David Ocampo las aves de la Isla de San Andrés o visitar a mis amigos de Puerto Asís y Orito en Putumayo, pero el covid-19 tenía otros planes que se ajustaron a compartir con mi esposa frente a la ventana de nuestra casa en el barrio los Olivos de Villa de Leyva.
 
La noche anterior al GBD, luego de una capacitación a observadores de aves en el Putumayo, me inmundó la emoción y la nostalgia de recordar esos pasos. Fue como una recarga de ganas por explorar cómo cambiaba la dinámica de registro de las aves desde mi ventana (cada 15 minutos). Mi primera y más nutrida lista fue enviada a las 05:32 a.m., con el grato saludo de un gavilán bailarín (Elanus leucurus) que pasó sobrevolando entre otras 12 especies más. ¿Cómo estaban las indómitas tierras putumayenses? Amaneció lloviendo, me contaban mis amigos y colegas por mensaje de texto. Para contextualizar su aporte, les envié el link de la contribución en tiempo real de listas a la plataforma eBird, recalcando siempre que cada punto que brilla en ese mapa debe ser un observador con honor y autocrítica que confirma sus observaciones.
 
Luego llegaron fotos desde la ventana de caracoleros selváticos en Puerto Asís (Chondrohierax uncinatus), así como los reportes del conteo mundial. Aproveché para compartir con mis amigos cómo ver el reporte diario o por franjas de tiempo (Trip) en la aplicación del celular y recomendar el uso de los códigos de aspectos reproductivos en las listas. Llegaban reportes en audio de niños entusiastas en medio de la ruralidad describiendo las aves que veían, y yo seguía de a poquitos haciendo mis corticas listas con un café en mano (sin pensarlo estaba haciendo ornitología de pantuflas, como lo llamaba el profesor Humberto Álvarez). Luego un par de desafíos con preguntas si aquella foto era Myiodynastes o Empidonomus; me sentí en campo con ellos. Tuve que ausentarme de la actividad para cumplir con urgencias laborales, pero retomé en la tarde, deleitado por el canto del canarito Sicalis flaveola. Completé 13 listas con 19 especies!! No el GBD más nutrido, pero si uno muy particular.  

 

Colibrí chillon (Colibri coruscans). Foto: Jorge Larotta.