Instituto de Investigación de Recursos Biológicos
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Nota de actualidad | Por: Prensa Instituto Humboldt

Productos forestales no maderables, alternativa de conservación de nuestros bosques




Foto: Registro de producción de frutos de naidí en Cajambre, Buenaventura, Valle del Cauca


Productos como flores, frutos, semillas, cogollos, raíces y hojas son productos forestales no maderables del bosque que pueden aprovecharse sin destruir los árboles, palmas o arbustos que los producen, bien sea porque al recolectar estas partes no se causa daño a las plantas o porque sus ciclos de crecimiento y producción son más rápidos que los de la madera; por esto, bajo un manejo adecuado se pueden recuperar fácilmente después del aprovechamiento, lo que hace posible que se sigan usando de forma continua sin comprometer su supervivencia.

Uno de los factores que influye en la pérdida de bosques en Colombia es que las comunidades que los habitan, al no tener otras formas de ingreso, recurren a la tala indiscriminada o al cambio en el uso del suelo para pasar de bosques a pastos o cultivos de pancoger. Es por esto que desde el Instituto Humboldt –en concordancia con uno de los objetivos del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), relacionado con el uso sostenible de sus componentes– consideremos que investigar y trabajar para facilitar el aprovechamiento de los productos forestales no maderables (PFNM) es una estrategia que puede contribuir a la conservación de los bosques.

Ejemplos de los PFNM son las semillas de olla de mono (Lecythis minor), un frondoso árbol que crece en pequeños relictos de bosque en la región Caribe y de los cuales se puede extraer un aceite para uso cosmético, o los frutos de la palma del naidí (Euterpe oleracea) y el agraz (Vaccinium meridionale), que se cosechan especialmente en el Pacífico y el altiplano cundiboyacense, respectivamente, y son muy apetecidos por su uso alimenticio.

La forma en que funcionan o en que se están empezando a articular las cadenas de valor de estos recursos también es ejemplo de que el manejo y aprovechamiento de los PFNM puede realizarse bajo diferentes modelos. Uno de ellos es el comunitario, ya que buena parte de los bosques, especialmente entre las regiones de la Amazonia y el Pacífico, son propiedad colectiva de comunidades indígenas y afrodescendientes –caso naidí–. Otro modelo es el de asociaciones campesinas que recolectan en sus predios o en áreas de dominio público y como grupo acopian, transforman o comercializan –caso del agraz–; también se resalta el trabajo conjunto entre empresas privadas y comunidades locales, para que estas últimas hagan la recolección y la empresa participe en la transformación, cuando se requieren altos niveles de tecnificación o inversión, como en el caso “olla de mono”.

El naidí, el agraz y el olla de mono son algunas de las especies para las cuales el Instituto Humboldt se encuentra desarrollando investigación sobre ecología y manejo, con lo cual espera sentar las bases técnicas que, sumadas al conocimiento tradicional de las comunidades que utilizan estos recursos y a procesos de monitoreo participativo, permita desarrollar negocios basados en la biodiversidad a partir del uso sostenible. Este trabajo de investigación es una de las actividades que hacen parte del proyecto “Promoviendo los Productos Forestales No Maderables en Colombia”, el cual es ejecutado por el Instituto Humboldt con el apoyo del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (Minambiente) y la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi), y se enmarca dentro del programa Partnerships for Forests, financiado por el Gobierno Británico.

Este proyecto surge a partir del reconocimiento de la gran riqueza biocultural, de especies y de ecosistemas que posee Colombia, por lo que existe un gran potencial de oferta de PFNM subutilizados o nuevos, para sectores como el de alimentos, cosméticos, nutracéuticos y aseo, entre otros. De acuerdo con la Estrategia Nacional para la Conservación de Plantas (2017), en Colombia se han registrado cerca de 400 especies de plantas nativas usadas para la alimentación, 1442 especies medicinales y 114 usadas para la extracción de fibras. Sin embargo, este potencial no se ha explotado ampliamente y dos factores limitantes se han identificado como principales causantes; uno es el bajo conocimiento del estado de las poblaciones y las prácticas sostenibles de las especies de interés, el otro es la baja implementación de la legislación que regula la expedición de permisos de aprovechamiento.

Es por esto que otro frente de trabajo de este proyecto es contribuir al uso legal de los PFNM, para lo cual se ha apoyado a Minambiente en el proceso de discusión sobre una propuesta normativa para el aprovechamiento de la flora silvestre no maderable. Para cumplir con este propósito se realizaron 5 talleres de discusión en el 2019 en las ciudades de Florencia, Cali, Medellín, Montería y Bogotá, con diferentes actores, entre ellos productores campesinos, afrodescendientes e indígenas; empresas, academia y ONG’s que trabajan con bionegocios a partir de PFNM.