Instituto de Investigación de Recursos Biológicos
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Nota de actualidad | Por: Prensa Instituto Humboldt

Las voces de la conservación se oyen por todo Colombia




Foto: Felipe Villegas / Instituto Humboldt


Voces de la gestión territorial: estrategias complementarias para la conservación de la biodiversidad en Colombia es la apuesta editorial del Instituto Humboldt y Fundación Natura, con apoyo de áreas protegidas y otras medidas de conservación a nivel de gobiernos locales (GIZ, ICLEI, Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) y el Proyecto Páramos Biodiversidad y Recursos Hídricos en los Andes del Norte (Unión Europea).

Este libro, para consulta y descarga gratuita en el repositorio digital del Instituto Humboldt, visibiliza experiencias de conservación, formas de gobernanza y gestión de la biodiversidad, diferentes a las áreas protegidas, a través de 38 casos de estudio, sus principales características, fortalezas, debilidades, aprendizajes y aplicación para la administración de la diversidad biológica en diferentes regiones de Colombia. Estos casos muestran la pluralidad de actores y respuestas de los territorios frente a los conflictos y presiones actuales, donde muchas historias de vida prueban una auténtica vocación por la protección de la flora, la fauna y los ecosistemas.

En la presentación del libro, Elsa Matilde Escobar, directora ejecutiva de la Fundación Natura, explicó una de las múltiples razones del por qué la entidad le apostó a la edición de este compilado: “buscamos que la sociedad reconozca y valore experiencias que a lo largo y ancho del territorio surgen y se han adaptado y construido, y que más allá de ser complementarias de algo, son maravillosamente diversas, incluyentes, integrales y constructoras de paz. Esta publicación reconoce el trabajo arduo de personas, familias, grupos, organizaciones comunitarias, ONG locales, regionales y nacionales que en muchos casos –sin apoyo alguno o invisibilizados, y hasta estigmatizados–, hacen camino.”

Por su parte, Brigitte Baptiste, directora general del Instituto Humboldt, saludó “la invención de formas de conservación o, al menos, el reconocimiento de algunas de las que emergen como espacios no vistos y que nos han costado mucho porque han demostrado que somos capaces de llegar a acuerdos, de utilizar nuestro ingenio y recursos para crear algo que nunca existió: áreas, reglas y procedimientos que proveerán a los colombianos innumerables beneficios colectivos, que equilibrarán el hambre urbana de nuestros hijos por el verde y también la vida”.

Y es que más de un centenar de investigadores del Instituto Humboldt y Fundación Natura documentaron casos de todas las regiones del país, dando muestra de una alta riqueza biológica y cultural, y una diversidad territorial y de estrategias de conservación que se implementan a lo largo y ancho de la geografía nacional. Sin embargo, muchas de estas iniciativas apenas si son conocidas, lo que hace difícil articularlas a los procesos de gestión y ordenamiento territorial.

Entre los avances en la identificación de estrategias complementarias de conservación sobresalen, en primer lugar, los ejercicios recopilatorios de información al respecto realizados en los sistemas regionales de áreas protegidas; en segundo lugar, la articulación desarrollada por organizaciones privadas con el fin de identificar iniciativas voluntarias de la sociedad civil; y en tercer lugar, el trabajo llevado a cabo por comunidades campesinas, indígenas y afrodescendientes para visibilizar sus esfuerzos en este campo.

Clara Matallana, coeditora del libro, dijo que al revisar los tipos de estrategias “encontramos una cantidad de nombres; por ejemplo, reservas comunitarias o de la sociedad civil (no registradas en el sistema nacional o regional de áreas protegidas), acuerdos de conservación, servidumbres ecológicas, iniciativas para la conservación de aves, zonas exclusivas de pesca artesanal, entre otras, con las cuales mostramos diversidad de formas que tenemos en Colombia para poder conservar.”

Entretanto, en el conversatorio llevado a cabo en la presentación del libro se escucharon a algunos de los protagonistas de estas experiencias. Desde la Corporación Autónoma Regional de Risaralda (Carder), Eduardo Londoño habló de los predios para conservación del recurso hídrico. En representación de la Universidad de Nariño, Claudia Afanador presentó “El Qhapaq Ñan y el patrimonio biocultural de los Andes”. Manuela Ruiz se enfocó en “La conservación por cuenta propia: el caso de la Reserva Natural Suma-Paz”. Jair Salazar Jacanamijoy, de la Asociación Tandachiridu Inganokuna, relató el caso: “Tejer caminos de conectividad biocultural: estrategia complementaria de conservación de la zona de amortiguación del Parque Natural Nacional Alto Fragua-Indi Wasi”. Hermes Carreño, de la Reserva Cerro 1800 (Serranía de San Lucas), reiteró por qué la única manera de vivir y permanecer en el territorio es cuidando las aguas: Sandra Galán, de la Fundación Natura, enfatizó sobre los acuerdos de conservación.

Acerca del por qué cada caso es una estrategia complementaria, los expositores mencionaron, entre otros fundamentos, los beneficios locales que obtienen las comunidades; la creación de rutas de paso que conectan a la fauna; el cumplimiento de criterios establecidos dentro de las discusiones nacionales e internacionales; la implementación de acciones planeadas en zonas específicas; el monitoreo constante; la protección y recuperación de saberes ancestrales agrícolas y de conservación; y la pasión, la vocación y el convencimiento.

Frente a las recomendaciones que estos actores darían a las personas y grupos humanos inquietos por desarrollar acciones complementarias de conservación, destacaron la escucha; el rescate de los saberes locales como solución a las presiones y problemáticas vigentes que afrontan los ecosistemas; la búsqueda en la historia propia de las comunidades sobre su relación con el territorio; el uso de elementos del paisaje como herramienta transformadora; el direccionamiento de presupuestos de cooperación internacional hacia las estrategias locales; la creación de confianza y concertación colectiva; la valoración al aporte de voluntades; la articulación de esfuerzos por parte de quienes jalonan iniciativas similares; la adecuada administración y uso de predios; la vinculación de los beneficiarios; y otras.

Al cierre, Clara Solano, coeditora del libro y subdirectora de Investigación y Conservación de Fundación Natura, mencionó la importancia de las estrategias con participación intergeneracional; su temporalidad sujeta, entre otras razones, a la disposición de las comunidades; la generosidad de quienes compartieron sus experiencias haciendo realidad la publicación; la creación de las iniciativas como una forma de resistencia ante la visión jurídica de las áreas protegidas; y su espíritu incluyente en busca de beneficios reales y contundentes para la sociedad, en el corto plazo.

Solano enfatizó, además, en los retos de Colombia de cara a las diversas estrategias complementarias de conservación en etapa de posacuerdo. Dijo que se requieren miradas renovadas e innovadoras sobre los territorios, y el apoyo y entendimiento a sus dinámicas y realidades. Asimismo, hizo un llamado a contener el deterioro de las áreas protegidas y valorar el aporte de estas iniciativas genuinas hacia lo sostenible. Para terminar, invitó a reconocer en estas estrategias que “las manos del hombre que transforma son las mismas manos que, también, pueden generar un futuro posible y transformador hacia la sostenibilidad, y esa es en definitiva la salida.”