Instituto de Investigación de Recursos Biológicos
Alexander von Humboldt

Investigación en biodiversidad y servicios ecosistémicos para la toma de decisiones

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Nota de actualidad | Por: Prensa Instituto Humboldt

Voces indígenas, campesinas y afrodescendientes estarán en la Evaluación Nacional de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos



Representantes de comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas participaron de un espacio de conversación y construcción colectiva, donde relataron las múltiples formas que tienen de entender, usar y relacionarse con la biodiversidad. Sus conocimientos estarán en un capítulo especial de la Evaluación Nacional de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (ENBSE) que se desarrolla actualmente en el país y cuyos resultados conoceremos en 2020.



Foto: mesa de trabajo durante el taller de conocimientos de comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas para la ENBSE/ Instituto Humboldt


Con la participación de 65 expertos de diferentes áreas del conocimiento y regiones, así como expertos y poseedores en conocimientos indígenas y locales, se avanza desde octubre de 2017 en la formulación de la Evaluación Nacional de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos, bajo el liderazgo del Ministerio de Ambiente, Colciencias y el Instituto Humboldt.

Gracias a esta Evaluación, elaborada bajo el enfoque conceptual de la Plataforma Intergubernamental de Biodiversidad y Servicio Ecosistémicos (IPBES), Colombia contará con información estratégica sobre el estado y las tendencias de su diversidad biológica y los servicios ecosistémicos ligados con el bienestar humano. A partir de los resultados, se generarán mensajes clave para tomadores de decisiones.

Entre los capítulos que conforman la ENBSE hay uno particular dedicado a los conocimientos y relaciones de las comunidades indígenas y locales con la diversidad biológica que les rodea. Este enfoque diferencial, con respecto a las demás evaluaciones que tienen lugar en otros lugares del mundo, la convierte en la única Evaluación, realizada bajo metodología IPBES, que aborda en un apartado específico los conocimientos indígenas y locales, en un claro reconocimiento a nuestra diversidad étnica y cultural, y a su importancia para la gestión y manejo de la biodiversidad en el territorio.

Dicho capítulo (nombrado tentativamente Biodiversidad y servicios ecosistémicos desde la perspectiva de los conocimientos indígenas y locales), busca visibilizar la existencia e importancia de los distintos saberes indígenas y locales acerca de la naturaleza y los sistemas de vida en las diferentes regiones del país, con el fin de vincularlos efectivamente en la toma de decisiones en los territorios. Asimismo, toma en cuenta el tema de género (determinado por la cultura y las relaciones sociales y ambientales), considerando que mujeres y hombres poseen conocimientos y múltiples formas de transmitirlos.

Por el carácter fundamental que tiene la inclusión de las voces de las comunidades, la ENBSE realizó un taller con representantes de pueblos indígenas, campesinos y afrodescendientes en la capital colombiana para propiciar un diálogo de saberes a partir de sus visiones, el manejo que hacen del territorio, de la fauna y flora, y la importancia de estas en los modos de vida y supervivencia cultural.

En un primer pánel, enfocado a la biodiversidad en la vida de los territorios de las comunidades indígenas y locales en Colombia, los participantes hablaron de los distintos matices que tiene la naturaleza en medio de contextos de resistencia, políticos, educativos, territoriales, ancestrales y cosmogónicos.

Para empezar, Carlos Rodríguez, director de la Fundación Tropenbos y moderador del pánel, expresó que “las miradas locales sobre la biodiversidad son fundamentales y tienen que considerarse. Por eso, en este espacio, nos acercamos a la vivencia personal y comunitaria al entender la diversidad biológica en los territorios y su relación con la cosmovisión y la ancestralidad”.


Foto: (Izq.) María Clara van der Hammen, coautora del capítulo Biodiversidad y servicios ecosistémicos desde la perspectiva de los conocimientos indígenas y locales. (Centro) Carlos Rodríguez, director Fundación Tropenbos. (Der.) Evelin Acosta, representante comunidad Wayuu


Guriwun Torres, bióloga y líder indígena arhuaca de la Sierra Nevada de Santa Marta (SNSM), habló de cómo en su comunidad aprenden de biodiversidad y naturaleza sin separar los conceptos, fragmentar los conocimientos o excluir a las personas: “todo es naturaleza y biodiversidad, no solo los parques naturales.

Por ejemplo, en el pueblo arhuaco hablamos de madre tierra como el espacio donde estamos, y no solo como el pedazo de monte que nadie ha tocado. De hecho, no tenemos una palabra que traduzca biodiversidad o naturaleza como forma fragmentada, porque para nosotros incluye todo el espacio físico y espiritual”.

Guriwun, inclusive, se refirió a la SNSM como un lugar sagrado; al aire y a las piedras como seres vivos; al territorio como un espacio destinado para el cuidado y al ancestral como una “línea negra” (límite para pagamento y cuidado de padres, madres y de todo lo que existe); a los hermanos menores (que están por fuera de la línea negra) que no miden cuánto daño causa su creatividad. “Los pueblos de la Sierra pensamos que todo tiene una función, desde su creación, y no hay necesidad de cambiarla”, sentenció la líder de la comunidad arhuaca.

Entretanto, Jesús Natividad Pérez, representante de la comunidad afrodescendiente de San Basilio de Palenque (Bolívar), contó cómo a través de la tradición oral se promueve el cuidado de la biodiversidad: “vivimos la biodiversidad desde la transmisión oral que se hace a los niños y niñas con el fin de que la cuiden y también al medio ambiente, porque si no lo hacemos, si fallamos, la Mojana nos castiga” (La Mojana: mito sobre una mujer diminuta que rapta a los niños que se van a bañar en sus dominios y los lleva a su morada subacuática).

Jesús, además, destacó el cuidado de los cuerpos de agua alrededor de los cuales gira la vida de los palenqueros y las generaciones actuales y venideras, y mencionó el programa etnoeducativo con enfoque en prácticas ancestrales. La intervención de Pérez finalizó con una reflexión acerca del rol estratégico de los árboles para la defensa y resistencia del sometimiento palenquero, su visibilidad y existencia.


Foto: (A la Der.) Jesús Natividad Pérez, representante de la comunidad afrodescendiente de San Basilio de Palenque


A nombre de las comunidades campesinas de La Vega (Cauca) participó Leider Burbano, quien como líder de la Organización Proceso Campesino y Popular de este municipio del suroeste colombiano, dijo: “en nuestras comunidades organizadas no se atenta contra el bosque ni las microcuencas, hacemos agricultura consciente y ordenada; producimos para vivir y no para exportar, porque primero está nuestra soberanía y autonomía alimentaria; cuidamos las semillas que se vuelven alimento; y transformamos la cocina en una propuesta de lucha social, pues ese es el lugar para la conversación en torno a los alimentos y para recuperar esa memoria ancestral”; y continuó: “como campesinos, nos preocupa mucho, que el modelo económico haga de la biodiversidad un negocio. Eso demuestra que no hemos aprendido de la naturaleza para entender la gran riqueza que tenemos en el territorio colombiano. Somos afortunados y ciegos a la vez por la diversidad de sentires, paisajes y culturas pero no los aprovechamos”.


Foto: (A la der.) Leider Burbano, líder de la Organización Proceso Campesino y Popular


Otra de las actividades de la jornada estuvo enfocada a la reflexión sobre cómo entender las amenazas a la biodiversidad y a los conocimientos tradicionales. Para ello, se identificaron los principales riesgos y presiones, e hicieron propuestas para evitar la pérdida, proteger y fortalecer la diversidad biológica y los saberes indígenas y locales asociados.

Cristina Oregón, vocera de la Asociación de Mujeres Campesinas y Artesanas de Cerrito (Asomuarce), Páramo de Almorzadero (Santander), resaltó las principales amenazas históricas que ha tenido su comunidad: “las decisiones administrativas fundadas en la lógica de una dominación como ejercicio de discriminación que da valores a unos por encima de otros”. Para ella, acciones como la delimitación de los páramos “están por encima de las personas y los ecosistemas”. Y es que gracias a un ejercicio de poder local se detuvo la explotación de carbón en la zona donde habita la líder, pero según dijo: “las decisiones jurídicas y administrativas no dialogadas tienen en amenaza este logro”. Otras intimidaciones para las mujeres del Cerrito, mencionadas durante la intervención, fueron la repetida y sistemática insistencia en prácticas agrícolas insostenibles, la inasistencia y el debate entre el buen vivir y el bienestar.

Por otro lado, Héctor Jaime Vinasco, coordinador del proyecto interétnico del Resguardo Cañamomo Lomaprieta, del municipio de Riosucio (Caldas) hizo énfasis en la importancia y necesidad de la comunicación, hoy amenazada por la tecnología: “se ha roto el diálogo entre sabedores, entre mayores, médicos tradicionales y nuevas generaciones por las nuevas tecnologías que instauran otros escenarios de vida en los territorios”.

En la perspectiva de Vinasco, desde la institucionalidad hay desconocimiento de la gobernanza territorial de las comunidades, otorgada por el derecho internacional: “en los pueblos debe haber política y legislación en materia de territorio colectivo. Necesitamos ser reconocidos como autoridades ambientales y tomar decisiones al respecto”.

Danilo Villafañe, líder arhuaco, insistió en hablar de aculturación ante la pérdida de bases filosóficas en los pueblos indígenas: “la amenaza más grande es la aculturación, esa es la causa del cambio climático y otros tantos problemas pues esa es la visión actual de desarrollo; por esta causa, la naturaleza es la primera afectada, y hacia allá quieren arrastrar a los pueblos indígenas”. En su opinión, una solución sería defender y mantener la “diversidad de pensamiento y lógica para una mejor actuación; asimismo, proteger, perpetuar y estimular el conocimiento ancestral aprendido desde y por los pueblos indígenas”.


Foto: representantes de comunidades indígenas y locales, y coautores de la ENBSE durante discusiones de las mesas de trabajo


Otro momento clave de este encuentro fue la presentación de los avances de los otros cinco capítulos que conforman la Evaluación: Estado actual de la biodiversidad, Contribuciones de la naturaleza para la gente, Motores de transformación y pérdida, Políticas, instituciones y gobernanza y Escenarios futuros, recibiendo la retroalimentación de los representantes de las comunidades.

Finalmente, a partir de la perspectiva de las comunidades participantes se avanzó en la identificación de problemas centrales y en la elaboración de mensajes claves y recomendaciones para tomadores de decisiones y que serán incluidos en el documento de hallazgos finales.

Como problemas centrales a abordar se destacaron: el desconocimiento de las instituciones (Estado) hacia las prácticas locales desarrolladas en los territorios; el debilitamiento del poder local y la falta de vocería de los resguardos indígenas y de los representantes de comunidades en espacios para la toma de decisiones; y la invisibilización del patrimonio inmaterial cultural.

Entre las alternativas de solución estuvieron: la necesidad de un fortalecimiento como actores políticos; el reconocimiento como autoridades ambientales; la generación de espacios de diálogo y valoración de las prácticas propias de cuidado y conservación de la naturaleza; y la consolidación de procesos de educación desde los saberes locales.


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