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Nota de actualidad | Por: Jhon Barros | 06 /02/2022

El pez bigotón descubierto por Humboldt que peligra en Colombia




foto de pez en las manos
Alexander von Humboldt registró al capitán de la sabana hace 217 años. Foto por: John Barros


  • Hace 217 años, el naturalista alemán Alexander von Humboldt encontró a un pez con largos bigotes y de color verdoso en el río Bogotá, al que los habitantes de la zona conocían como Capitán de la Sabana. Descubre su historia y secretos.


En 1805, mientras recorría algunas zonas de la cuenca alta del río Bogotá, los sentidos del naturalista alemán Alexander von Humboldt se agudizaron al ver un raro pez solitario en unos charcos de aguas frías alrededor del afluente más importante del centro del país.

Se trataba de un pez bigotón de 30 centímetros, con un cuerpo alargado, pintado de verde oscuro y negro y con machas amarillas tirando a blancas. No tenía escamas y sus ojos, por lo diminutos, apenas podían ser identificados.

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Humboldt lo nombró Eremophilus mutisii por dos razones: Eremophilus significa amante de la soledad, palabra que escogió porque lo encontró en un lugar que estaba en un estado de quietud inamovible; su “apellido” mutisii fue en homenaje al botánico José Celestino Mutis.

El pez Capitán de la Sabana, como es más conocido, fue la primera especie de pez de agua dulce descrita científicamente para Colombia, un hito biodiverso presentado hace 217 años por Humboldt.

“Habita en el pequeño río de Bogotá, que forma la famosa catarata del Tequendama. El capitán es una comida muy agradable y es consumido durante la celebración de la cuaresma por los habitantes de la capital, Santa Fe”, así describió al solitario pez el alemán en sus diarios. También puede leer: Descubra cómo la apropiación social del conocimiento fortalece la investigación en biodiversidad en San Andrés, Providencia y Santa Catalina

Después del descubrimiento del naturalista, la ciencia determinó que el Capitán de la Sabana es una especie endémica de la Sabana de Bogotá, una etiqueta que no ha evitado que esté cada vez más cerca a la extinción.

Primero, muchos individuos fueron sacados de su hábitat natural para ser introducidos en sitios como el lago de Tota y la laguna de La Cocha, para así servir de alimento a las truchas arcoiris, una especie que es nativa de los Estados Unidos.

Con el paso de los años aparecieron muchas otras amenazas, como el acelerado deterioro del hábitat, por la contaminación urbana e industrial de los ríos y quebradas, los químicos de las actividades agropecuarias y la acelerada pérdida de los bosques y la cobertura vegetal de las rondas hídricas.
Capitán de la sabana
El capitán de la sabana es una especie endémica de la sabana de Bogotá. Foto por: John Barros


“Su consumo fue común desde épocas de la Conquista entre los habitantes de las orillas de los ríos y lagunas. Actualmente, su distribución se halla restringida por la contaminación o desecación de las fuentes de agua que son su hábitat”, cita el Libro Rojo de peces de agua dulce de Colombia.

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Por la proliferación de amenazas, el Capitán de la Sabana descubierto por Humboldt está catalogado como una especie vulnerable a la extinción, una etiqueta alarmante porque además de ser endémico del altiplano, es el único bagre de agua fría en Colombia.

Ejemplar de estudio

La Colección de Peces de Agua Dulce del Instituto Humboldt, ubicada en el claustro de San Agustín en Villa de Leyva, cuenta con cerca de 200.000 ejemplares, la mayoría recolectados en la cuenca del Orinoco, Magdalena-Cauca y Amazonas, y que están distribuidos en más de 28.000 lotes.

“Es la colección de peces de agua dulce más grande del país. Cada uno de los ejemplares tiene una historia que nos permite ampliar los conocimientos sobre la biología, distribución y composición de las especies, al igual que los cambios que han sufrido a lo largo del tiempo”, dice Juan Gabriel Albornoz, biólogo e investigador del Instituto Humboldt.

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Varios ejemplares de pez Capitán de la Sabana, recolectados hace varias décadas, hacen parte de la colección del Humboldt, especímenes que podrían convertirse en una de las pocas muestras de la especie si siguen incrementándose los impactos ambientales en su contra.

dos peces conservados
La Colección de Peces de Agua Dulce del Instituto Humboldt tiene ejemplares del capitán de la sabana y del pez graso. Foto por: John Barros


“Es uno de los peces más bonitos por sus colores de tonos verdes bastante llamativos. Además de sus bigotes, algo peculiar en esta especie es que no cuenta con aletas ventrales o pélvicas, lo que sí tienen el pez graso de Tota y el Capitanejo, otros especímenes que están en la colección de peces”, menciona Albornoz.

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Además de la contaminación de los cuerpos hídricos y la transformación de los ecosistemas, el biólogo del Humboldt manifestó que la sobrepesca y la ausencia de reglamentación de su pesca, lo tienen en jaque.

“Fue llevado al lago de Tota y a la laguna de la Cocha en Nariño, para alimentar a las truchas arcoíris, una especie foránea que suponemos podría tener impactos en nuestra fauna nativa”, complementa el investigador.

La Colección de Peces de Agua Dulce cuenta con ejemplares del Capitán, recolectados tanto en la laguna de La Cocha, como en cuerpos de agua del altiplano cundiboyacense. “La información asociada a estos ejemplares podría ser empleada en estudios que permitan establecer la población actual de los capitanes u otros aspectos sobre su biodiversidad”.

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La trucha arcoiris, también hace parte de la colección biológica del Humboldt. Según Albornoz, hubo campañas de introducción de este pez americano desde la década de 1930, algo que estuvo relacionado con las necesidades alimentarias de la población.

“Dejando de lado por un momento los motivos académicos y conservacionistas, se podría entender la razón de la llegada de la trucha a Colombia; en esa época la población campesina de nuestras laderas y páramos no tenía fuentes proteicas para alimentarse, algo que en las zonas bajas fue suplido con las mojarras africanas. La trucha al parecer, encontró pocos competidores y tal vez por ello, proliferó en los ríos y quebradas de las zonas elevadas de los Andes”.

Hoy en día, en varias zonas del país, algunos pobladores piensan que la trucha es una especie nativa. “Como llevan tanto tiempo viéndola, la gente la considera propia y la defienden. Incluso en sitios como La Cocha, Tota y Salento, es uno de los platos que se han convertido en típicos de la región”.